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Enfemera de la Universidad del Rosario de Bogotá-Colombia-Abogada de la Universidad Nacional de Colombia. Con formación postgradual en Gerencia de la Salud Pública,Instituciones Jurídico Laborales , Políticas Sociales con Enfasis en Salud y Docencia. He sido profesora de Etica y Bioética, FORMACION POLITICA en universidades como: Fundación Universitaria del Area Andina en Bogotá-Colombia; y me desempeñè como Enfermera HUS de Bogotá ; Conferencista en las áreas de Responsabilidad profesional, políticas de Salud y enfermería, Etica y Bioética, Derechos fundamentales, en especial derechos de los niños y niñas. Expresidenta del Consejo Técnico Nacional de Enfermería CTNE -período 2008-2010.Miembro de la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia ANEC.

miércoles, 1 de junio de 2016

CONVIVIR Y CUIDAR

¿Por qué el cuidado  sigue siendo un asunto importante y tan difícil ? ¿En qué reside la dificultad para  cuidarnos,   y habitar juntos?  Con estas preguntas como introducción me atrevo a construir algunas palabras sobre la relación entre convivencia y cuidado.
La convivencia entendida ante todo, como compartir, tomar parte en la vida ajena y hacer partícipe de la propia al otro,  involucra al cuidado como forma de hacer posible algo, y  de facilitar ser. Sin duda ,  para ello se necesita  estar bien con uno mismo, y acompañarse de tolerancia y  respeto hacia el otro.
La simbiosis de la convivencia y cuidado representa una de las mayores dificultades para el ser humano, porque éste suele vivir en un "equilibrio inestable"(M Rogers); percibiéndose con claridad el hecho real de buscar soluciones y alternativas para hacer posible y agradable el con-vivir.  Dentro de ese equilibrio-desequilibrio que también se vive por las dificultades del contexto sólo una poderosa ética del cuidado nos permitirá evitar o solventar profundas crisis y convulsiones sociales. En todo caso,  nos iría mejor si fuésemos capaces de cuidar más, es decir:  asistir, guardar y conservar. Y como advertía, todo esto comienza por uno mismo, entendiendo que debemos seguir una relación justa  con nuestros compañeros/as de viaje y semejantes, recordando que la humanidad está biológicamente predispuesta al cuidado, y así , el cuidar constituye una estrategia evolutiva que permite nuestra supervivencia y extensión,  y constituye  un  gozo sencillo y natural.  
Es cierto que  hoy tenemos un  modo idiota de convivir (me atrevo a denominarlo así)  en todos los espacios de la vida cotidiana; espacios  que los hemos convertido en una forma tan dura y violenta y ese modo que nos niega el placer del cuidado y nos priva  de la felicidad de cuidar
Para transformar dicho modismo, el cuidado es una estrategia oportuna y necesaria, y una fórmula eficaz y pacífica para la emancipación. Ignorar esto es  reducir nuestra capacidad de desarrollo personal.  Igualmente, como profesionales del cuidado que somos , debemos comprender la necesidad de  trascender del cuidado natural (el espontáneo) al cuidado ético, o sea aquel que necesita de reflexión moral, de razón, de juicio de valor, de cultivo de conocimiento, capacidades y actitudes como la empatía, la compasión, el altruismo , la vocación,  la negociación, el cual se  comporta como un fenómeno relacional de ida y vuelta; para ello debemos comprender que necesitamos , buscar, demandar  y construir circunstancias, condiciones , ideas, valores, espacios, instituciones , organizaciones y estructuras democráticas donde se den relaciones simétricas y sea  así posible el cuidar. Si impera la crueldad, la violencia, la competencia, la entropía,  la posesión, la dominación, el abuso, la injusticia, la ignorancia,  es muy difícil ofrecer un cuidado ético y sincero, y no me atraevería a señalar, pero pienso que en esos espacios NO hay cuidado.
Una sana relación de convivencia y cuidado necesita por tanto de diálogo: el reconocimiento del interlocutor, su posición, sus demandas, que se lleve a cabo en un proceso dialógico  abierto, transparente, sin prevenciones. De práctica: reconocer y valorar la tradición del cuidado, aprender haciendo, donde apreciemos las experiencias, vivencias, iniciativas , conocimiento y gestos positivos del cuidado de los otros . De proyección y propuestas, donde se vea que los beneficios son recíprocos y por tanto es posible la resolución de conflictos que en todas las circunstancias se presentan. De interdependencia social, comprendiendo que es justo reconocer la sabiduría de todos, que es necesario  desarrollar el pensamiento crítico, aceptando que podemos equivocarnos, y que tenemos derecho y necesidad de cuestionar las ideas propias y ajenas, y que no hay seguridad absoluta.  

Como cuidadores debemos afianzar objetivos coeducativos que  nos lleven a:  promover la ética del cuidado entre nuestros pares, enunciar y ensalzar las propias relaciones de cuidado, descubrir los motivos que nos impulsan a cuidar, mirar las distintas perspectivas de cuidado, trascender del cuidado natural al cuidado ético, promoviendo así nuestra autoestima, autoformación, responsabilidad y autorregulación.

domingo, 1 de mayo de 2016

DESIDERATA POR UN TRABAJO DIGNO PARA LA PROFESION

Mi trabajo aquí no es convencer, es solo escribir y publicar. Cero culpas

En este mes se conmemora el  día del trabajo y el día internacional de la enfermera-DIE, reciban  los mejores deseos para que la profesión encuentre la dignidad y reconocimiento por su trabajo.
Bajo el  enfoque de trabajo digno  y de desarrollo humano, se proponen algunas  ideas, que a manera de un pliego de deseos,  buscan orientar aspectos del trabajo digno, concibiéndolo aquí, como  un espacio de oportunidades para la realización humana y profesional , y una vida con sentido.

El deseo porque el trabaje logre su “ALCANCE” de dignidad: Que se logre el   compromiso de  integrar los objetivos estratégicos de las instituciones con los proyectos de vida de los profesionales,  comprometiéndose a construir y mantener mejores condiciones sociales y económicas que favorezcan el ámbito de desarrollo profesional, mejorando el nivel de vida y el de su familia, elevando los niveles de satisfacción, eficacia, eficiencia, efectividad e identificación con el servicio que los profesionales de enfermería ofrecen a la comunidad. (Muchas cosas de estas , las pueden hacer los profesionales que ocupan puestos de dirección)

Que los valores y principios de la profesión sean preservados: Porque entendamos que los valores y principios de la enfermería  no se negocian, y que los empleadores comprendan que no deben transgredirlos.(Vaya utopía, pero adelante)

Porque la Dignidad sea real: : La dignidad humana es uno de los pisos axiológicos de los derechos fundamentales, y el trabajo es uno de ellos. El deseo para que con el trabajo  alcancemos: la satisfacción, promoción, proyección y respeto  de las necesidades de los profesionales de enfermería: subsistencia, ocio, participación, entendimiento, protección, libertad, creatividad, identidad, afecto. La carencia de cualquiera de ellas conduce al desmoronamiento de la dignidad humana.

Por un trabajo decente :  que alcancemos el compromiso con los empleadores, colegas, gobierno, organizaciones , para  generar,  mejorar y mantener formas y puestos de trabajo decentes ,  contratos, jornadas, competencias, remuneración, y diálogo social;  garantizando  condiciones económicas, sociales, técnicas  y profesionales para el desempeño del trabajo encomendado;  y  mecanismos de protección laboral, seguridad social, salud ocupacional, bienestar,  pensional, régimen de incentivos y otros. 
Que comprendamos  que enfermería es una profesión de carácter misional, y por tanto no puede ser contratada por otra forma que no sea la laboral, en cualquier ámbito, principalmente en la asistencia y docencia;  que los salarios sean justos, esto es : El DANE en Colombia considera que la canasta básica de un profesional está en el orden de los 800 dólares, y  en esta canasta  no se incluye todo lo necesario para educación y actualización,  la cual doblaría su precio. Por tanto, las  convocatorias,  ofertas, negociaciones no pueden estar por debajo de este índice, ajustado con el gasto proporcional de educación.  Se espera que con buenos salarios, se logre disminuir la doble-triple jornada y así se garantice, aún más,  la calidad del cuidado. Un deseo:  que se comience a hacer conciencia en la formación.
Que se cumplan  los elementos del trabajo digno: Que nos comprometamos a orientar nuestras acciones, bien sea como directivas, líderes, gerentes, enfermeras de servicio y docentes ,  teniendo en cuenta los elementos del trabajo digno, muchos de ellos forman parte del trabajo decente así: Accesibilidad y formas de enganche democráticas; igualdad de oportunidades; sistemas de contratación equitativos, remuneración vital y móvil, estabilidad ;  primacía del contrato realidad;; garantía a la seguridad social, la capacitación, el adiestramiento y el descanso necesario; protección a la maternidad; condiciones de género y carga laboral;  no discriminación por otras condiciones, prevención del acoso laboral, proyecto de carrera profesional en cumplimiento de sus competencias legales.  

Que el trabajo sea un proyecto de vida :  Pero que no nos sembremos en el, también tenemos derecho al buen retiro, y las nuevas generaciones tienen derecho a su oportunidad. En todo caso, que nos comprometamos a experimentar un proyecto de vida laboral auténtico: con relaciones de trabajo satisfactorias y con sentido, superando los conflictos y contradicciones a que dé lugar, desarrollando nuestras posibilidades., nuestras capacidades de sujetos auto regulados , autónomos, creativos, éticos, profesionales en nuestro quehacer,  hacia la autorrealización  y la identidad, la pertenencia de nuestra labor, la convicción , la cultura de servicio, la vocación,  sostenible y con  reconocimiento de los  logros particulares, y del  cuidado como aporte social a la humanidad  .

Que se desarrolle en espacios de participación y solidaridad:    Nuestro compromiso buscará integrar el “orden profesional”  en las políticas que direccione la enfermera, en los espacios de enfermería, en las dinámicas de trabajo, en los procesos, y que todo deje ver la presencia de los  mecanismos de participación ciudadana y los principios democráticos.

El compromiso de “hacer parte”, implica responsabilidades de promover y propiciar conocimiento sistemático, cumplir con el marco de valores de la profesión, construir y fortalecer el colegaje, caminar en con-junto desarrollando  sol-i-dar-i-dad, en esta misión común: nuestra dignidad.

Que sea un escenario de desarrollo profesional: La carrera profesional forma parte del conjunto de experiencias, aspiraciones y capacidades relacionadas con la perspectiva  personal y profesional y por tanto es flexible y forma parte del proyecto de vida de todo profesional. Como proceso en continua construcción debe dirigirse a  cubrir el principio y fin de la vida profesional:  formación, nivel de entrada a la profesión: selección, retención, delegación, ,  identificación de las preferencias profesionales; consolidación de metas durante el trabajo; retiro y actividades  después de este.  

Para concluir dejo en esta desiderata, algunas preguntas orientadoras para su reflexión: La del CIE: “¿Y conmigo que pasa?” ;  ¿Qué quiero hacer y cómo debo proyectar  mi vida personal , mi carrera  profesional y  el proyecto de vida laboral en esta organización donde laboro?;  ¿Cómo puedo y pueden las organizaciones de enfermería incidir en la visibilización y encontrar salida la problemática laboral? Mi respuesta breve: con conocimiento, organización, disciplina, motivación y acción continua y conjunta: voluntad política que llaman.  Buenos vientos

viernes, 1 de abril de 2016

CUIDADO PARA UNA VIDA SUSTENTABLE

Una reflexión desde la ética  y  el  cuidado de los seres humanos

¿Es posible el cambio de paradigma de menos consumo y más cuidado para una vida digna y sustentable? ¿Cómo se puede garantizar el buen sentido de ese cambio?

Muchos interrogantes surgen frente al colapso civilizatorio devorado por una cultura consumista cuya huella es cada vez más destructora: de las personas, de la salud, de la vida, de los seres vivos. Precisa que nos aventuremos a encontrar  salida a estas desesperanzas.

Desde la ética considerada , aquí , como un proyecto civilizatorio , un programa (de valores, principios, comportamientos) con el cual nos insertamos dentro de ese proyecto, y en conjunción con la  práctica humano-social del cuidado, en el sentido,  que WALTER BENJAMIN dió a estas prácticas en su libro el “Narrador”,  “que “unen  la razón, la  mano, el gesto, la voz y la palabra, la voluntad y el interés para intervenir la realidad  ” de ese proyecto civilizatorio;  y teniendo en cuenta que los seres humanos somos parte de los seres vivos, abiertos, inacabados, perfectibles, es posible encontrar  el  giro del paradigma interrogado, solo con el fin de que logremos el mundo  que nos gustaría vivir: un mundo humano, “más que humano”.

Evitar el colapso de la civilización humana requiere entonces de una transformación absoluta de los patrones culturales, constituyendo el cuidado:  un sello de garantía  para una vida digna, que se sustenta así mismo, lo cual pasa por unas sociedades más cohesionadas, donde las  relaciones humanas y económicas estén basadas en la cultura de la comunidad como gestora de los bienes comunes. En ese escenario, el cuidado y los profesionales del mismo, juegan un  papel ético y político fundamental en la sustentabilidad .

Tarea nada fácil en una sociedad como la nuestra tejida en medio de bienes y bienes interminables, de publicidad que nos lleva a confundir necesidades con deseos, donde la salud se ha convertido en algo comercializable, y donde la entropía nos deja apego, insatisfacción, violencia, desasosiego  y adicción, profundizando cada vez más la pobreza e inequidad de los seres humanos.
Llegados a esta encrucijada, en la que el aire de nuestras ciudades se hace irrespirable, el cambio climático hace estragos en nuestra salud, en los alimentos y nuestras vidas, y donde la explotación de personas y recursos no conoce límites, donde el trabajo es inaccesible sin resquicio a vidas dignas y sostenibles, (aquí si sostenible porque depende en gran parte de factores externos) parece inevitable responder con un “caminante, no hay camino… se hace camino al andar”.

Es decir, comenzar a transitar una senda aún por definir, pero claramente en una dirección distinta a la tomada hasta ahora, y que reoriente las instituciones claves que modelan la cultura señaladas, en especial la educación, las empresas, los gobiernos, los medios de comunicación, los modelos de salud, así como los comportamientos humanos consolidados bajo parámetros consumistas ajenos a nuestros orígenes y tradiciones; para ello tendrá que fortalecerse las organizaciones, las comunidades, los colectivos que permitan pensar que otro mundo es posible a fin de paliar inequidades.

Esto nos lleva a buscar también , y desde nuestro propio quehacer, el sello de garantía de unas vidas más sostenibles con propuestas sólidas como las que nos plantea el desarrollo a escala humana, que considera  debe revaluarse el concepto de necesidades humanas, entendiendo que se requiere ser cautelosos con lo que nos desboca en la sociedad de consumo en que vivimos, comprendiendo  que nuestras necesidades son universales, finitas, no solo de carencia, sino de potencia: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, creación, participación, ocio, identidad, libertad,   y por tanto,  para su satisfacción se requiere de bienes básicos de calidad (no mínimos: porque después de lo mínimo está la nada), y de muchos satisfactores sinérgicos como lo es el cuidado, desde cuya perspectiva dan cuenta de quienes, y que hacemos como humanos por los humanos.   

Corresponde así tener en cuenta estos  enunciados en el día a día, y en lo que sabemos hacer las profesiones, proponiendo aquí, se comience por la aplicación de esos enunciados en el proceso de enfermería. Probar este nuevo enfoque  diseñando el plan de cuidados  con base en las 9 necesidades antes señaladas, sin lugar a duda, requerirá de una mayor capacidad de construcción y movilización de nuestras concepciones, para integrar nuestro conocimiento, los principios del ejercicio profesional , los de la bioética,  logrando resultados más dignos y humanos, facilitando el cambio de paradigma que se señaló al comienzo. En este cambio, el cuidado se acercará más a la gente, y permitirá  que las intervenciones en salud  vayan  más allá del cuerpo.

Igualmente, es hora de organizarnos para  que las políticas públicas se pongan a la altura de una ciudadanía que quiere decidir por si misma y abordar los cambios que permitan la sostenibilidad de la vida. La  dignidad de los seres humanos que se alcance, será el indicador del giro de paradigma que buscamos.

viernes, 4 de marzo de 2016

LA NATURALEZA -EL ENTORNO- COMO SUJETO DE CUIDADO


PAISAJE NARIÑENSE:"DONDE EL VERDE ES DE TODOS LOS COLORES"
“El cuidado de la vida tiene que ver con la creación de un pensamiento terapéutico que ayude a paliar la carencia de sentido de la vida” Dario Botero.

En Colombia , la Ley 266 de 1996 o ley que regula el ejercicio de la profesión de enfermería establece al entorno - entiéndase aquí- la Naturaleza como sujeto de cuidado, exigiendo su pleno respeto y la obligación de cuidarla con principios como la  dialogicidad, integralidad, individualidad, continuidad, calidad y, con  competencia.(art 3o)
En  estas líneas de reflexión - donde se  el ambiente hospitalario que es el que más conozco- el entorno constituye todo un sistema de elementos abióticos, bióticos , organizacionales y socio económicos con que interactuamos en el cuidado.
Al posicionar al entorno no como objeto sino como sujeto de cuidado, en esa aparente, leve diferencia, la Ley 266/96 hace que finalmente  sea reconocido como parte integral de  la vida y salud, le visibiliza confiriéndole vida legal que no le había reconocido la profesión desde que Florance Nightingale lo estableciera como elemento fundamental y base de la enfermería.
El entorno como sujeto de cuidado constituye primero, un nuevo paradigma explicativo (o si se quiere mejor una nueva cosmovisión) del propósito y fin de la profesión y, segundo: visibiliza el carácter del cuidado en la producción y reproducción de vida y salud. Un ejemplo para sustentar esto nos lo dá Nightingale en sus notas sobre enfermería al señalar la primera regla de enfermería: “mantener el aire que respira tan puro como el aire de fuera, sin que el paciente se resfríe”, en el mejor entendido de hoy ,  que este aire ,metafóricamente hablando, sintetiza un ambiente que debe valer la pena respirarse ,porque se ha cuidado previamente todas las dimensiones ambientales.
Desde otro ángulo, situar como sujeto de cuidado al entorno, significa valorar la concepción de alteridad en él. Es decir, reconocer que es “un otro”, y como tal tiene su sabiduría, organización,  cultura, un comportamiento, otra forma de pensar, sentir, ser, y por tanto debe ser respetado y cuidado.
Su cuidado implica responsabilidades profesionales, y deberes éticos.
Al respecto,  Nightingale hacía el llamado a la inteligencia y participación de enfermería sobre lo básico de un entorno sano: la necesidad de ventilación, calefacción, manejo del ruido, de los olores, de los residuos y excretas, la luz, la limpieza, etc, etc. Tendríamos que hacer, por tanto, una objeción a la profesión hoy : ¿Cuál es nuestra participación en el diseño, planificación y organización de la estructura, infraestructura de los espacios para el cuidado? ¿Por qué permitimos el hacinamiento en espacios como urgencias, unidades, consultorios, pasillos etc? ¿Documentamos los trastornos de visión, sueño, ruido, en situaciones donde solo existe luz artificial, sótanos, etc , etc? ¿Cumplimos con reportar las condiciones para el cuidado que nos exige la Ley 911 de 2004?¿Integramos en toda la formación del profesional la enseñanza del medio ambiente?
Así visto , el entorno hospitalario, el hábitat de las personas, los lugares de la comunidad: escuela, parques, ríos, montañas, fauna,  y toda la gama de naturaleza, que constituye sujeto de cuidado,   no puede continuar percibiéndose como un telón de fondo donde no aparecen los seres humanos;  donde el entorno es considerado un objeto que utilizamos para nuestro provecho; debemos hacer conciencia que como sujeto  merece todo nuestro respeto, obligación y compromiso , exigiéndonos que olvidemos la forma insular de cuidar solo a las personas y, para lo cual  debemos integrar en nuestros procesos y planes de cuidados al ambiente como un sujeto con espacio propio.
La profesión también cuenta hoy con teoristas que de verdad aportan a esta mirada de cuidado y de nuevos sujetos; está por ejemplo Martha Rogers y la teoría del cuidado de los seres humanos unitarios, una propuesta de reconstrucción mental y social que plantea valores y principios capaces de reconducir a un mundo que ha perdido la cordura hacia caminos de vida  y salud, especialmente para quienes más sufren los efectos de un mundo desigual.  
La concepción del entorno como sujeto de cuidado debe llevarnos al re-encantamiento del cuidado de enfermería, tan necesario hoy en la profesión y la sociedad.

domingo, 14 de febrero de 2016

"LEY 266 DE 1996 COMO TIEMPO DE LA ESPERANZA PARA UNA PROFESIÓN “


Sentir  que … 
que veinte años no es nada…
.” C.Gardel

A los 20 años de expedición de la Ley que regula el ejercicio de la profesión de Enfermería en Colombia, muchas son las preguntas sobre su contenido. Sin embargo me llamó la atención la entrevista de una estudiante de otra profesión , por interesarse en los asuntos de enfermería. Transcribo tres preguntas y respuestas, dada la brevedad de este espacio .
Marcela, la entrevistadora, es autora del título de este tema , y  se refiere a que toda norma tiene un tiempo de aprendizaje, maduración y comprensión.

1.-“¿Le he escuchado decir que a Ley 266 es una herencia sin testamento, a que se refiere?”  A que este proyecto de vida de la enfermería –estuvo precedido por luchas hacia la reivindicación de la profesión – hoy es un hito, porque  inaugura un mundo nuevo y seguro para el ejercicio de la enfermería; siendo respetuoso de su naturaleza , su objeto el cuidado, reconociendo  la historicidad de la profesión, la búsqueda de la calidad de cuidado, la eficiencia y la aspiración de mostrar la  humanidad de la profesión . Es interesante este legado porque su  espíritu ha movilizado energías políticas, reconociendo la Ley como carta de navegación, como forma de resolución de los problemas del cuidado y la profesión, y como proyecto de vida profesional ante los desafíos sociales presentes y futuros que demandan cuidados de la vida y salud.
La Ley como tiempo de esperanza, nos vuelve optimistas frente a un legado que se va concretando y constituyendo en una herencia  afortunada, pero “una herencia sin testamento” según el aforismo del  poeta Rene Char, en el sentido que exige, más allá de su conservación, una iniciativa nueva para posicionar en la sociedad el cuidado de enfermería y los profesionales de este campo,, constituyendo una norma , no en el sentido estático de la misma , - como algunos opositores la quieren presentar -, sino una estrellita  que nos relaciona  con sus fines , situando lo que la sociedad espera de nosotros y proyectando nuestro ejercicio sirviendo así de inspiración para cumplir nuestra misión. 
Una ´nota que es gratificante y recrea este tipo de herencia: una colega que dirige una estructura de enfermería en Bogotá , me dice “no puedo dirigir sin consultar la ley, esa es mi brújula ”. Metafóricamente reconocí esto en una foto que envió desprevenidamente:  la Ley en su escritorio y acompañándola en su bolsillo. 

2,-“¿Leo en la Ley  la definición de enfermería como profesión liberal y disciplina social, para qué?
La autonomía, la especificidad y la identidad, han sido temas recurrentes en la profesión. Señalo esto sin profundizar sobre el origen y el porqué de esta obsesión, sino  porque considero que  positivamente esto ayudó a que el legislador comprendiera el ¿para que la autonomía profesional? y otorgara la liberalidad,  y el carácter social a la Enfermería, facilitando así la construcción de su fisonomía y perfil profesional.  
El consenso que adquieren esas  categorías en la Ley es tal, que se vinculan estrechamente en esa definición y se relacionan con  la esencia misma de la naturaleza de la profesión, su objeto , su  fin social:  el cuidado de la vida y salud. Voy a señalar solo dos aspectos, que  muestran la forma como se hacen reales, visibles, prospectivos y dignos de seguir dentro de la ley la autonomía, la identidad y la especificidad.   (hay otros como los organismos rectores, la función del Registro etc, que dejaremos para otras preguntas) 
Estos aspectos son: Uno el campo de las competencias, otro la búsqueda de condiciones de trabajo.
En el primero: el legislador recogiendo el principio de autorregulación profesional, propuso que para empoderar  la profesión y reconocerle autonomía, debía darle poder en el campo de su especificiadad: el cuidado, Y esa autonomía nos la reconoció principalmente en el campo de las competencias, el ámbito de ejercicio, y  hoy aprehender esa autonomía  nos desconcierta, todo un reto.  
Por otra parte, la historicidad de las profesionales ya había demostrado las transformaciones y efectividad de los cuidados  en el campo social y de la salud.  El artículo 17 de la ley 266, plasmó toda esa capacidad  en 6 competencias donde la idoneidad se demuestra cuando dirige, planea, traza políticas de cuidado, aplica modelos teóricos sobre el cuidado  y la enfermería, prioriza grupos y sujetos de cuidado, desarrolla APS, trabaja con equipos y comunidades, es decir se reconoció lo que enfermería sabe hacer.
En este sentido, la autonomía de la profesión, se presenta como una dimensión relevante que quiebra la mirada positivista y tecnocrática de un sistema de salud que nos adscribe otros roles y quisiera vernos en el desarrollo puramente instrumental: listas de chequeo, control de costos, menos cuidar y,  para que ejerzamos el rol de ejecutoras terminales de las políticas de salud, no demostrando nuestra capacidad y concepción frente al deber y responsabilidad social del cuidado de sujetos y colectivos.
Para reafirmar la pertinencia de las competencias propongo un ejercicio simple: respondamos preguntas como  ¿Qué ha cambiado  en la sociedad y el mundo en estas dos  décadas? ¿Qué ha cambiado  y que cambiará en salud y el cuidado? Ahora revisemos estas respuestas con las competencias de la Ley y veamos si podemos abordar estos cambios presentes y futuros , y eso  nos dará el nivel de pertinencia de las mismas, el grado de autonomía, y sin duda alguna, no tendremos que seguir divagando en que hay que flexibilizarlas, abrirnos , cambiarlas,  etc, etc.

3.- “¿y el campo de las condiciones de trabajo que?”
El CONSEJO TÉCNICO NACIONAL DE ENFERMERÍA máximo organismo de dirección, consulta y asesoría con relación a las políticas de desarrollo y ejercicio de la enfermería en Colombia, suscribió con el gobierno nacional ,en el año 2010, una declaración al respecto.
Es hora de refrescar la memoria para que este acuerdo de voluntades sea cumplido, para lo cual debemos  sumar conocimientos, voluntades , organización y alianzas , proponiendo mejoras salariales centradas en una remuneración profesional digna y móvil, ejecutar acciones legales para que cumplan con la prohibición que tienen los empleadores – entre otros las entidades de gobierno- de no contratar por otras vías que no sean las laborales a las profesiones de carácter misional, vencer los miedos y demandar el contrato realidad por cada uno de los profesionales de enfermería. ¿Se imagina la congestión judicial?   Para todo eso se necesita conciencia social, gremial y profesional, y eso comienza con los formadores de los profesionales de enfermería. 
Larga vida a la Ley 266 de 1996.

domingo, 3 de enero de 2016

PROPOSITOS PROFESIONALES PARA EL AÑO NUEVO

Las doce posibles acciones, en pro de la profesión para el 2016, que en seguida se presentan,  pueden parecer banales, pero su seriedad depende del análisis que se haga y  la disciplina que le pongamos.
1.     Postularse para una posición donde pueda ejercerse poder, y demostrar sus competencias como profesional líder. No asuma cargos porque si, porque quiere figurar, cope espacios donde haga visible la profesión, y aliente a otras colegas a hacerlo. Cargos políticos, de elección popular, comités, juntas, organizaciones profesionales, etc,  pero por favor: cultívese y  cuide representar la filosofía del grupo  del cual hace parte, de otra forma el desarrollo profesional se estanca por su culpa. Si ya tiene un cargo de dirección: por favor RINDA CUENTAS, es su deber.
2.     Fórmese en competencias de dirección, adquiera habilidades para hacerlo: análisis político, negociación, conciliación, comunicación, emprendimiento. Y por favor, que las decisiones que tome, sean fruto del consenso. No es concebible que, en épocas de pluralidad, diversidad, democracia,  las decisiones se continúen tomando más por votación. El consenso  es un indicador de madurez de una organización.
3.     Ayude a otros profesionales a encontrar su voz. Sea mentor(a) de ellos, demuestre su colegaje facilitando caminos, no cerrándolos. Pero en todo caso, no permita la mediocridad, ni se haga la de la “vista gorda” ante los errores de otro, esto es anti-ético y por supuesto puede resultar fatal a terceros: pacientes, estudiantes, ciudadanos, colegas, socios.
4.     Abrase a la crítica y sea tolerante. ¿Quién dijo que la perfección se recibe con un título? Somos profesionales con bases sólidas, pero perfectibles, en eso radica lo interesante de ocupar una posición, un cargo, una situación, de ejercer una profesión y hacer carrera. Reciba positivamente los comentarios y aquello “que se dice de Usted”, más vale la crítica trabajadora que la adulación perezosa.
5.     Plantee en su lugar de trabajo la necesidad de llevar a cabo políticas de equidad y visibilidad de la profesión. Convenza con argumentos y ejemplo sobre la ventaja de que un profesional de su campo, forme parte de la organización.  
6.     ¿Quiere hacer algo por la profesión? este deseo de cambio e identidad, es común en los profesionales, sobre todo en quienes comienzan. Adelante, algo muy sencillo para comenzar: levante la mirada del computador, mire a quien le habla, sonría, y verá que luego todo fluye con facilidad. Le identificarán no como la y el profesional del computador “que manda a otras personas”, sino como el profesional a quien puede confiar la resolución de un problema. Eso trae muchos beneficios: confianza, visibilidad, apoyo de los usuarios cuando Usted demande sus derechos.
7.     Si busca “reconocimiento y apoyo social”, entonces deje  claro el objeto de su profesión. En el caso de enfermería: el cuidado. Y si el cuidado es “ocuparse del otro”, pues ocúpese del otro, tanto en la salud como en la enfermedad, no desvíe ese propósito, llénese de humanidad,  y el reconocimiento como cuidador, sin duda alguna, llegará.
8.     Hacer que este año sea el  “año del cuidado”.  En profesiones como enfermería, hablamos de auto-cuidado, y eso lo hemos tomado tan a pecho, que  decimos que la carga de trabajo no nos permite cuidar, dejando que el auto-cuidado y el cuidado que delegamos a otros nos gane la batalla. Que este nuevo año sea el del cuidado de enfermería.
9.     Cuide su salud física, mental, social, espiritual, intelectual. Es hora de regular su trabajo pensando en ello, y no en adquirir más de 2 y hasta 3 jornadas de trabajo: su salud, otros colegas desempleados,  y otras generaciones de profesionales que también necesitan progresar y aplicar lo que han aprendido, se lo agradecerán.
10.        Busque alianzas con otros colegas, otros profesionales, otras organizaciones, a fin de que el desarrollo de la profesión se constituya en una creencia de vida. Busque convergencia ante la conflictualidad que se presente. A propósito: la mejora económica y salarial no surge de la nada, se necesita organización, y que quienes forman parte de estas, de verdad tengan claro su papel.
11.    Sea Usted mismo: un(a) profesional situado(a): con conocimiento, concepción y acción. Sienta que tiene derecho a serlo, trabaje con evidencia, investigue, accione, fórmese continuamente en asuntos de la profesión: humanos, técnicos, científicos, éticos, económicos, sociales.
12. Por último trabaje a conciencia, y deje tiempo para cafecitos bien conversados y muchos libros bien leídos, y verá como la felicidad y el goce de ser una buena persona, y buen profesional le acompañará. 

martes, 1 de diciembre de 2015

NUEVAS CIUDADANÍAS y CUIDADO APROPIADO

Mi trabajo no es convencer, es solo escribir y publicar. Cero culpas

Un acercamiento hacia la comprensión de la dinámica que adquiere el cuidado y su relación con la nuevas ciudadanías, que surgen en el contexto de nuestra sociedad actual.

 NUEVAS CIUDADANÍAS

En el sentido contemporáneo, esta   concepción ha sido marcada  por  la consolidación de nuevos espacios de poder; hoy las relaciones de los ciudadanos no son  únicamente con el gobernante, ahora los titulares del poder somos  los gobernados , quienes buscamos ser protagonistas de nuestro presente y futuro, constituyéndonos como actores y sujetos plurales de nuestro desarrollo, siendo portadores de valores de justicia, de derechos, de equidad, de participación, avanzando en la construcción de un tejido social solidario y democrático.

Los nuevos ciudadanos y ciudadanas se han reinventado, caminando más allá de habitar en las ciudades, construyendo poblaciones que tienen: nación, sexo, religión, vecinos, familia, propiedades, compañeros de trabajo, soledades, raza, etnias, riqueza, pobreza, estudiantes, analfabetos, consumidores, conformando hordas que celebran un triunfo deportivo, que aguardan por su pensión, por una sentencia judicial, por un buen transporte y movilidad, que defienden sus derechos,  o les son indiferentes los problemas sociales y los propios, se visten de colores iguales,  consumen drogas,  comen determinados alimentos y no otros, enarbolan causas como el animalismo, ambientalismo, género, van mas allá de los partidos políticos,  se enfrentan a los avisos publicitarios de su tv, chatean, que ahorran, consumen y compran sin parar, y en general: personas de carne y hueso que tienen o no tienen vínculos individuales y grupales.

En medio de todo esto, sobreviven generaciones, patologías, ecologías, escepticismos, surgiendo particularidades e individualismos, pluralismos, diversidades, capacidades y discapacidades de todo tipo, conformando un universo de colectividades y poblaciones con  personas no asépticas , muy  lejanas  a los mitos  de  la categorías de ciudadanos antiguos: aquellos que se identifican porque eligen y los eligen; anotando por cierto que,  esta categoría de ciudadanos angelicales nos ha marcado y la tenemos introyectada , y sale a flote con algunas consideraciones como  “todos somos iguales”, “a todos les doy un trato igual”, que se reflejan en nuestra actitud y forma de cuidado, causándonos tensiones cuando se trata de cumplir los derechos de  las nuevas  ciudadanías como las descritas.
  
Cuidado apropiado  El nuevo escenario requiere pasar de un enfoque demográfico en salud a un enfoque poblacional, para lo cual se necesita instaurar procesos dialogantes, metodológicos, formativos, de recursos y construir espacios propicios para el cuidado de la  salud. Quizá a esto podríamos, ligeramente, denominar el espacio del post-conflicto para afrontar mediante el cuidado .  La Organización Mundial de la Salud recomienda para la apertura de contextos como el descrito de las nuevas ciudadanías, tener en cuenta algunos referentes conceptuales pertinentes para tal fin. Entre esos referentes tenemos el concepto de Cuidado Apropiado, definido por ese organismo como: " aquel que busca que la atención sea ajustada a las necesidades en salud de todos y cada uno de los miembros de la población; efectiva, basada en la mejor evidencia científica disponible; a intervenciones seguras y que no causen daños o perjuicios de ningún tipo; que tenga en cuenta la individualidad de los sujetos sociales; actitudes de tolerancia;   que las prioridades respecto a la asignación y organización de los recursos se establezcan según criterios de equidad y de eficiencia económica; que los profesionales combinen el desarrollo de estrategias para la promoción de la salud, el control de factores de riesgos y condiciones epidemiológicas, de educación y tratamiento preventivo , conocimiento de la interacción de salud pública, con la capacidad para utilizar tecnologías y recursos pertinentes; que se utilice evidencias guiadas por la investigacion en la toma de decisiones, de políticas y desarrollo de programas y buenas prácticas , que se basen en planificación y el monitoreo de procesos e impactos que lleven a superar las consecuencias negativas del proceso de inequidad  social  en salud" 

Finalmente: En ese sentido,  el concepto de cuidado apropiado pareciera no representar nada distinto bajo el sol , sin embargo es de añadir que esto requiere un estudio a profundidad sobre lo propuesto por la OMS, y  una mayor formación integradora a fin de contar con Recursos humanos apropiados, o sea profesionales capaces y competentes para interactuar en esa nueva relación con los ciudadanos, lo cual exige inversión en educación, capacitación, empleo e incentivos que amplíen y fortalezcan los conocimientos y habilidades de los trabajadores y profesionales de la salud . Para esto es imprescindible la formación en ciencias humanas que desarrollen Competencia humanística relacionada con el compromiso y responsabilidad , a fin de reconocer el  pluralismo social , cultural y moral existente en el país y sus regiones.  Las profesiones de la salud  tenemos un nuevo imperativo ético: asumir la concepción de ciudadanía como un proceso de humanización, y como lo señalan algunos pensadores “la humanidad  como resultado de conquistas ciudadanas". 

FELICES FIESTAS  y  HASTA EL PRÓXIMO AÑO 2016...

domingo, 1 de noviembre de 2015

RESPONSABILIDAD LEGAL: "A USTED LE PUEDE PASAR"

“LAS TRAMPAS DEL OSO” QUE PUEDEN EVITARSE"

Llamo aquí  "trampas del oso” a algunas AREAS SENSIBLES que pueden evitarse siendo OSOS conocedores, inteligentes, responsables y actuantes. Estoy convencida que  estos escollos no son un problema si se aplica el conocimiento disciplinar y el  sentido común. Sin duda hay más de una trampa , pero aquí presento algunas:

1ª SEGURIDAD:

Evitar el “El optimismo ingenuo”,  Se soluciona con conocimiento: no deje de hacer lo que toca hacer, confiándose en que a Usted nunca le pasa nada, que es de suerte o dejándolo a la fe. Si no sabe sobre una situación o intervención pregúntelo, para eso debe existir en su institución la supervisión acompañante, no la fiscalizadora o la que actúa como oficina de personal; si no es así, recurra a un compañero que considere más preparado en la situación. Pero no caiga en impericia ni sea imprudente midiéndosele a todo, o dejando de hacer, postergándolo para que su compañera lo haga, y sobre todo porque toda acción en salud debe ser  oportuna para que sea eficaz.    
Documentar las situaciones  Determinar los riesgos que siempre existen. Esto debe comenzar en las guías de manejo  o los protocolos, los cuales deben colocar como mínimo los riesgos corrientes del cuidado. Si estos no lo contemplan es muy delicado porque significa que la intervención no tiene riesgos, y se está convirtiendo una obligación de medios en una de resultados y la responsabilidad en ese caso es mayor. La evidencia científica es un gran apoyo del ejercicio responsable, pero.. Además de esto le corresponde al profesional advertir y registrar la información sobre el riesgo, y por favor no delegue los riesgos del cuidado a a la familia. El cuidado es SU responsabilidad y no de otros.

Eliminar factores de riesgo: No me detendré en esto porque la política ¿ o  problema? de seguridad del paciente es de conocimiento notorio de todo profesional, y un camino a seguir para no caer en los  escollos. Tiene que ver con nuestra acción propositiva, nuestra actitud preventiva, documente las instrucciones, y no olvide que las enseñanzas de salud son que se impartan , significan una documentación importante que le pueden ayudar a evitar un incidente.

2ª  LOS INCIDENTES.

No dejar de asistir después de un incidente, Esto es elemental y una norma de humanidad y de profesionalismo (pero falla mucho)  donde debe primar la  POLÍTICA DE LA HONESTIDAD, que debe reflejarse en el cuidado ya que  forma parte del “deber objetivo de cuidar”,  además como no hay nada escondido bajo la tierra, cuando existe un incidente que no se reporta , la  falla puede constituir un agravante de responsabilidad. En esto confluye un buen ambiente de comunicación, la política de Atención al Usuario, y el evitar suposiciones  

3ª   DEBER OBJETIVO DEL  CUIDADO

Tenga en cuenta los fundamentos de la disciplina en los que debe basar su ejercicio. Los procesos a aplicar serían: el proceso de enfermería, el epidemiológico, el proceso investigativo, el pedagógico, el administrativo, y todos integrados conforman el deber objetivo del cuidado no siendo delegable a quien no es profesional.  Por otra parte, debemos ser humildes y reconocer que la falta de desarrollar el cuidado sin conciencia de alerta, resulta fatal para caer. Trabajamos con mucho ruido, lo cual hace perder concentración. Según el investigador Americano Peter Bregman  quien analiza los riesgos de distintas actuaciones y señala respecto a la salud: "Realizar un acto de salud mientras hablamos por teléfono, y peor escribir mensajes, tiene 75 % más de probabilidades de cometer errores y nefastos..." mirado en proporciones con otras actuaciones que presenta este investigador, este porcentaje es igual que conducir ebrio.  Usted lo sabe, todos lo sabemos, y no obstante, seguimos haciéndolo...que peligro.

Condiciones de trabajo : Revisemos nuestra obligación frente a esto, en especial lo que regulan las Leyes del ejercicio profesional, en Colombia : Ley 266 de 1996 y la Ley 911 de 2004; Conozca específicamente el  Título II capítulo II de esta Ley, recordando que debe reportar sus condiciones de trabajo-art 5 y parágrafo; la carga de la prueba, al ser una obligación legal ,  la tiene Usted.   

Delegación: un principio de derecho es solo se puede delegar si la norma lo permite y en las circunstancias que esta lo dice. El sentido común nos dice: El cuidado es un prisma que va de lo simple a lo complejo, y como tal corresponde al criterio profesional saber a quien, como y de qué forma se delega y esto debe estar sustentado en el porqué se hace: una fórmula infalible es delegar por encargo o por mandadero.

4ª LOS ESTÁNDARES Y POLÍTICAS INSTITUCIONALES Y DE LA PROFESIÓN
Es necesario que profesiones como enfermería regulen sus propios estándares,  una tarea que debe hacerlo en Colombia el CTNE, para que no se deje esto a las instituciones. Jamás deje de realizar el estándar, seguir el proceso, omitir acciones y menos falsear datos. Casos por falsear constantes vitales están hoy a la orden del día, con unos problemas, que no se los cuento. 

Como conocer si un estándar es adecuado: Debe ser previamente probado para que se instaure, de otra forma podría alegarse como nó valido. El sentido común señala que si una situación es peligrosa para que todos puedan caer en un hueco que se puede remediar , el problema es del estándar; si no es así porque se ha  probado,  el problema es de la persona, esta tiene que demostrar que falló porque  existió una  fuerza mayor u ocurrió algo como caso fortuito,  o sea aquello que no se podía controlar y evitar.

5ª EL ORDEN PROFESIONAL E INSTITUCIONAL  

 La ignorancia a la ley no es excusa, es uno de los principios del Derecho. Como tal un profesional debe conocer como mínimo las normas que lo rigen, el sistema contractual, y el reglamento institucional. La primera obligación de impartir este conocimiento la tienen los docentes.  No existe mejor defensor de una situación que la misma persona. Es fundamental conocer de antemano los derechos y deberes, e  informarse sobre el procedimiento legal. 
Para terminar.- Recuerde no ocultemos a la persona que siempre fuimos detrás del profesional en que nos convertimos.
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viernes, 2 de octubre de 2015

DIALOGICIDAD: INSPIRACION PARA TIEMPOS DIFICILES

En tiempos inciertos y de decisiones difíciles por los que a veces pasa  el “cuidado de la vida y la salud”, el principio de dialogicidad, que orienta el ejercicio de profesiones como Enfermería, resulta muy práctico e inspirador.

El punto de partida para esta reflexión es preguntar si ¿ los profesionales que deben direccionar, mediar y brindar el cuidado de la salud, establecen de verdad un dialogo afectivo y efectivo para que el cuidado  se convierta en una experiencia memorable?, esto es: una experiencia  liberadora, sensible, de comunión-poner en común con-, crítica, creadora, formadora y transformadora de sujetos autónomos, comprometidos con ellos mismos y los otros, constructor de  consciencia de que existimos en una realidad concreta, y que es preciso transformarla.

Aceptar la  dialogicidad  como principio de una  profesión ,cuyo objeto es el cuidado de la vida y salud,  significa reconocer que este principio constituye una postura epistemológica frente al cuidado. Sin dialogicidad – diálogo efectivo y afectivo- no podríamos hablar de que existe cuidado, que se ha cuidado,  que cuidamos. Acorde a lo señalado por  Paulo Freire: “el diálogo implica un encuentro de los seres humanos para la transformación del mundo, por lo que se convierte en una exigencia existencial”.  En esa perspectiva,   el cuidado, al igual que el diálogo -afectivo y efectivo-   deben ser una exigencia para preservar la existencia de la vida; el uno implica al otro, convirtiéndose los dos en inspiración de cada uno.
En medio de esto, reconozco la dificultad que tiene el ejercicio de las profesiones como la Enfermería, en un contexto donde la salud se ha convertido en un bien comercializable,  y por tanto parece que no hay espacio ni tiempo para el diálogo.
Sin embargo, desde la perspectiva transformadora, es posible romper el  miedo y la sombra del contexto, y el poder de dominio, construyendo y desarrollando  procesos creativos como la  dialogicidad.

La creatividad de este principio nos lleva a repensarnos y  reconfigurar la profesión, lo cual comienza por el deber de indagarnos y pensar sobre ¿Cómo cuidamos?¿Cómo nos pensamos? ¿Cómo siente el otro que lo cuido? ¿Como me piensa el sujeto de cuidado?  Ese encuentro con nosotros mismos y con los otros,  nos llevará a comprender quienes somos, que hacemos, y  por ende tendrá esto resultados concretos para la profesión: el logro de  alianzas,  respaldos, confianzas,  en búsqueda del reconocimiento social tan anhelado.
Por otra parte, es necesario y muy posible construir ambientes dialógicos para el cuidado, y esto debe formar parte de nuestros compromisos como profesionales, en cualquier posición y ámbito de ejercicio en que nos encontremos. Con su divergencia y convergencia, el diálogo efectivo- no la escucha estéril, sino la palabra acompañada de acción-  tiene una plataforma ética de fondo: fomenta valores,  desarrolla la proactividad, reciprocidad, flexibilidad, respeto mutuo, re-significando así la fuerza de la palabra y de la acción de Enfermería y el cuidado , mostrando la  esencia del  modelo de cuidado dialógico- como debe ser el cuidado de enfermería- , el conocimiento y competencia de los profesionales. Si esto no es ganancia, ¿que será ganar?

Para lograr esto, los y  las profesionales de enfermería debemos adquirir y cultivar  una serie de actitudes como:  Actitud abierta, todas las ideas son bienvenidas,  el diálogo es de saberes,  y solamente el juicio de valor se presenta cuando debe buscarse la solución  o medida más adecuada a lo que se pretende alcanzar. Actitud interpretativa : A propósito de la empatía,  el filósofo Estanislao Zuleta proponía con una buena crítica a la  frase que utilizamos  frecuentemente “ponerse en los zapatos de otro”, y señalaba en su ensayo “Elogio a la dificultad” que en la interpretación de los errores, posturas , problemas que se nos presentan con otros, no siempre existe una reciprocidad lógica, esto es: yo explico mi posición desde el circunstancialismo: “esa situación  me llevó a aquello, es el sistema el que no me permite, no pude evitar que eso pasara ”, y al otro-otra,  lo interpreto desde el esencialismo: ” está cosechando lo que sembró,  siempre es así, se sabía que le pasaría”.  En esa mezcla de métodos, muchas veces irrespetamos al otro, lo desdeñamos. Zuleta propone:: examinar la misma situación con cada una de estas metodologías, a fin de que el examen sea recíproco y poder dialogar.  Actitud investigativa : Estimulando mutuamente la indagación, importantísima para tomar decisiones, formar criterios, y seguir con el proceso creativo del cuidado. Actitud cuidadora: si diálogo y cuidado son semejantes, parece redundante,   pero simplemente  se trata de que en el cuidado se deje ver nuestra inteligencia, bondad, conocimiento, concepción, y siendo indispensable  todos pasemos bien , que estemos a gusto , que se respeten las reglas de juego, que la responsabilidad y el compromiso estén a flor de piel. Es aquí , donde más  tiene lugar el conocimiento y la formación.

En el conflicto y el post-conflicto: La dialogicidad es básica para transformar  situaciones que necesitan cambios e innovaciones en aspectos  que se ponen y pondrán a prueba en esos momentos, como lo es el cuidado de la vida y la salud; Por tanto , es necesario formar y cultivar una actitud constante de apertura mental, capacidad de visualizar posibilidades de superación del caos, de consensos y  disensos activos, hacia la búsqueda de la paz y la convivencia en todos los espacios que la vida nos depara.