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Enfemera de la Universidad del Rosario de Bogotá-Colombia-Abogada de la Universidad Nacional de Colombia. Con formación postgradual en Gerencia de la Salud Pública,Instituciones Jurídico Laborales , Políticas Sociales con Enfasis en Salud y Docencia. He sido profesora de Etica y Bioética, FORMACION POLITICA en universidades como: Fundación Universitaria del Area Andina en Bogotá-Colombia; y me desempeñè como Enfermera HUS de Bogotá ; Conferencista en las áreas de Responsabilidad profesional, políticas de Salud y enfermería, Etica y Bioética, Derechos fundamentales, en especial derechos de los niños y niñas. Expresidenta del Consejo Técnico Nacional de Enfermería CTNE -período 2008-2010.Miembro de la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia ANEC.

domingo, 3 de enero de 2016

PROPOSITOS PROFESIONALES PARA EL AÑO NUEVO

Las doce posibles acciones, en pro de la profesión para el 2016, que en seguida se presentan,  pueden parecer banales, pero su seriedad depende del análisis que se haga y  la disciplina que le pongamos.
1.     Postularse para una posición donde pueda ejercerse poder, y demostrar sus competencias como profesional líder. No asuma cargos porque si, porque quiere figurar, cope espacios donde haga visible la profesión, y aliente a otras colegas a hacerlo. Cargos políticos, de elección popular, comités, juntas, organizaciones profesionales, etc,  pero por favor: cultívese y  cuide representar la filosofía del grupo  del cual hace parte, de otra forma el desarrollo profesional se estanca por su culpa. Si ya tiene un cargo de dirección: por favor RINDA CUENTAS, es su deber.
2.     Fórmese en competencias de dirección, adquiera habilidades para hacerlo: análisis político, negociación, conciliación, comunicación, emprendimiento. Y por favor, que las decisiones que tome, sean fruto del consenso. No es concebible que, en épocas de pluralidad, diversidad, democracia,  las decisiones se continúen tomando más por votación. El consenso  es un indicador de madurez de una organización.
3.     Ayude a otros profesionales a encontrar su voz. Sea mentor(a) de ellos, demuestre su colegaje facilitando caminos, no cerrándolos. Pero en todo caso, no permita la mediocridad, ni se haga la de la “vista gorda” ante los errores de otro, esto es anti-ético y por supuesto puede resultar fatal a terceros: pacientes, estudiantes, ciudadanos, colegas, socios.
4.     Abrase a la crítica y sea tolerante. ¿Quién dijo que la perfección se recibe con un título? Somos profesionales con bases sólidas, pero perfectibles, en eso radica lo interesante de ocupar una posición, un cargo, una situación, de ejercer una profesión y hacer carrera. Reciba positivamente los comentarios y aquello “que se dice de Usted”, más vale la crítica trabajadora que la adulación perezosa.
5.     Plantee en su lugar de trabajo la necesidad de llevar a cabo políticas de equidad y visibilidad de la profesión. Convenza con argumentos y ejemplo sobre la ventaja de que un profesional de su campo, forme parte de la organización.  
6.     ¿Quiere hacer algo por la profesión? este deseo de cambio e identidad, es común en los profesionales, sobre todo en quienes comienzan. Adelante, algo muy sencillo para comenzar: levante la mirada del computador, mire a quien le habla, sonría, y verá que luego todo fluye con facilidad. Le identificarán no como la y el profesional del computador “que manda a otras personas”, sino como el profesional a quien puede confiar la resolución de un problema. Eso trae muchos beneficios: confianza, visibilidad, apoyo de los usuarios cuando Usted demande sus derechos.
7.     Si busca “reconocimiento y apoyo social”, entonces deje  claro el objeto de su profesión. En el caso de enfermería: el cuidado. Y si el cuidado es “ocuparse del otro”, pues ocúpese del otro, tanto en la salud como en la enfermedad, no desvíe ese propósito, llénese de humanidad,  y el reconocimiento como cuidador, sin duda alguna, llegará.
8.     Hacer que este año sea el  “año del cuidado”.  En profesiones como enfermería, hablamos de auto-cuidado, y eso lo hemos tomado tan a pecho, que  decimos que la carga de trabajo no nos permite cuidar, dejando que el auto-cuidado y el cuidado que delegamos a otros nos gane la batalla. Que este nuevo año sea el del cuidado de enfermería.
9.     Cuide su salud física, mental, social, espiritual, intelectual. Es hora de regular su trabajo pensando en ello, y no en adquirir más de 2 y hasta 3 jornadas de trabajo: su salud, otros colegas desempleados,  y otras generaciones de profesionales que también necesitan progresar y aplicar lo que han aprendido, se lo agradecerán.
10.        Busque alianzas con otros colegas, otros profesionales, otras organizaciones, a fin de que el desarrollo de la profesión se constituya en una creencia de vida. Busque convergencia ante la conflictualidad que se presente. A propósito: la mejora económica y salarial no surge de la nada, se necesita organización, y que quienes forman parte de estas, de verdad tengan claro su papel.
11.    Sea Usted mismo: un(a) profesional situado(a): con conocimiento, concepción y acción. Sienta que tiene derecho a serlo, trabaje con evidencia, investigue, accione, fórmese continuamente en asuntos de la profesión: humanos, técnicos, científicos, éticos, económicos, sociales.
12. Por último trabaje a conciencia, y deje tiempo para cafecitos bien conversados y muchos libros bien leídos, y verá como la felicidad y el goce de ser una buena persona, y buen profesional le acompañará. 

martes, 1 de diciembre de 2015

NUEVAS CIUDADANÍAS y CUIDADO APROPIADO

Mi trabajo no es convencer, es solo escribir y publicar. Cero culpas

Un acercamiento hacia la comprensión de la dinámica que adquiere el cuidado y su relación con la nuevas ciudadanías, que surgen en el contexto de nuestra sociedad actual.

 NUEVAS CIUDADANÍAS

En el sentido contemporáneo, esta   concepción ha sido marcada  por  la consolidación de nuevos espacios de poder; hoy las relaciones de los ciudadanos no son  únicamente con el gobernante, ahora los titulares del poder somos  los gobernados , quienes buscamos ser protagonistas de nuestro presente y futuro, constituyéndonos como actores y sujetos plurales de nuestro desarrollo, siendo portadores de valores de justicia, de derechos, de equidad, de participación, avanzando en la construcción de un tejido social solidario y democrático.

Los nuevos ciudadanos y ciudadanas se han reinventado, caminando más allá de habitar en las ciudades, construyendo poblaciones que tienen: nación, sexo, religión, vecinos, familia, propiedades, compañeros de trabajo, soledades, raza, etnias, riqueza, pobreza, estudiantes, analfabetos, consumidores, conformando hordas que celebran un triunfo deportivo, que aguardan por su pensión, por una sentencia judicial, por un buen transporte y movilidad, que defienden sus derechos,  o les son indiferentes los problemas sociales y los propios, se visten de colores iguales,  consumen drogas,  comen determinados alimentos y no otros, enarbolan causas como el animalismo, ambientalismo, género, van mas allá de los partidos políticos,  se enfrentan a los avisos publicitarios de su tv, chatean, que ahorran, consumen y compran sin parar, y en general: personas de carne y hueso que tienen o no tienen vínculos individuales y grupales.

En medio de todo esto, sobreviven generaciones, patologías, ecologías, escepticismos, surgiendo particularidades e individualismos, pluralismos, diversidades, capacidades y discapacidades de todo tipo, conformando un universo de colectividades y poblaciones con  personas no asépticas , muy  lejanas  a los mitos  de  la categorías de ciudadanos antiguos: aquellos que se identifican porque eligen y los eligen; anotando por cierto que,  esta categoría de ciudadanos angelicales nos ha marcado y la tenemos introyectada , y sale a flote con algunas consideraciones como  “todos somos iguales”, “a todos les doy un trato igual”, que se reflejan en nuestra actitud y forma de cuidado, causándonos tensiones cuando se trata de cumplir los derechos de  las nuevas  ciudadanías como las descritas.
  
Cuidado apropiado  El nuevo escenario requiere pasar de un enfoque demográfico en salud a un enfoque poblacional, para lo cual se necesita instaurar procesos dialogantes, metodológicos, formativos, de recursos y construir espacios propicios para el cuidado de la  salud. Quizá a esto podríamos, ligeramente, denominar el espacio del post-conflicto para afrontar mediante el cuidado .  La Organización Mundial de la Salud recomienda para la apertura de contextos como el descrito de las nuevas ciudadanías, tener en cuenta algunos referentes conceptuales pertinentes para tal fin. Entre esos referentes tenemos el concepto de Cuidado Apropiado, definido por ese organismo como: " aquel que busca que la atención sea ajustada a las necesidades en salud de todos y cada uno de los miembros de la población; efectiva, basada en la mejor evidencia científica disponible; a intervenciones seguras y que no causen daños o perjuicios de ningún tipo; que tenga en cuenta la individualidad de los sujetos sociales; actitudes de tolerancia;   que las prioridades respecto a la asignación y organización de los recursos se establezcan según criterios de equidad y de eficiencia económica; que los profesionales combinen el desarrollo de estrategias para la promoción de la salud, el control de factores de riesgos y condiciones epidemiológicas, de educación y tratamiento preventivo , conocimiento de la interacción de salud pública, con la capacidad para utilizar tecnologías y recursos pertinentes; que se utilice evidencias guiadas por la investigacion en la toma de decisiones, de políticas y desarrollo de programas y buenas prácticas , que se basen en planificación y el monitoreo de procesos e impactos que lleven a superar las consecuencias negativas del proceso de inequidad  social  en salud" 

Finalmente: En ese sentido,  el concepto de cuidado apropiado pareciera no representar nada distinto bajo el sol , sin embargo es de añadir que esto requiere un estudio a profundidad sobre lo propuesto por la OMS, y  una mayor formación integradora a fin de contar con Recursos humanos apropiados, o sea profesionales capaces y competentes para interactuar en esa nueva relación con los ciudadanos, lo cual exige inversión en educación, capacitación, empleo e incentivos que amplíen y fortalezcan los conocimientos y habilidades de los trabajadores y profesionales de la salud . Para esto es imprescindible la formación en ciencias humanas que desarrollen Competencia humanística relacionada con el compromiso y responsabilidad , a fin de reconocer el  pluralismo social , cultural y moral existente en el país y sus regiones.  Las profesiones de la salud  tenemos un nuevo imperativo ético: asumir la concepción de ciudadanía como un proceso de humanización, y como lo señalan algunos pensadores “la humanidad  como resultado de conquistas ciudadanas". 

FELICES FIESTAS  y  HASTA EL PRÓXIMO AÑO 2016...

domingo, 1 de noviembre de 2015

RESPONSABILIDAD LEGAL: "A USTED LE PUEDE PASAR"

“LAS TRAMPAS DEL OSO” QUE PUEDEN EVITARSE"

Llamo aquí  "trampas del oso” a algunas AREAS SENSIBLES que pueden evitarse siendo OSOS conocedores, inteligentes, responsables y actuantes. Estoy convencida que  estos escollos no son un problema si se aplica el conocimiento disciplinar y el  sentido común. Sin duda hay más de una trampa , pero aquí presento algunas:

1ª SEGURIDAD:

Evitar el “El optimismo ingenuo”,  Se soluciona con conocimiento: no deje de hacer lo que toca hacer, confiándose en que a Usted nunca le pasa nada, que es de suerte o dejándolo a la fe. Si no sabe sobre una situación o intervención pregúntelo, para eso debe existir en su institución la supervisión acompañante, no la fiscalizadora o la que actúa como oficina de personal; si no es así, recurra a un compañero que considere más preparado en la situación. Pero no caiga en impericia ni sea imprudente midiéndosele a todo, o dejando de hacer, postergándolo para que su compañera lo haga, y sobre todo porque toda acción en salud debe ser  oportuna para que sea eficaz.    
Documentar las situaciones  Determinar los riesgos que siempre existen. Esto debe comenzar en las guías de manejo  o los protocolos, los cuales deben colocar como mínimo los riesgos corrientes del cuidado. Si estos no lo contemplan es muy delicado porque significa que la intervención no tiene riesgos, y se está convirtiendo una obligación de medios en una de resultados y la responsabilidad en ese caso es mayor. La evidencia científica es un gran apoyo del ejercicio responsable, pero.. Además de esto le corresponde al profesional advertir y registrar la información sobre el riesgo, y por favor no delegue los riesgos del cuidado a a la familia. El cuidado es SU responsabilidad y no de otros.

Eliminar factores de riesgo: No me detendré en esto porque la política ¿ o  problema? de seguridad del paciente es de conocimiento notorio de todo profesional, y un camino a seguir para no caer en los  escollos. Tiene que ver con nuestra acción propositiva, nuestra actitud preventiva, documente las instrucciones, y no olvide que las enseñanzas de salud son que se impartan , significan una documentación importante que le pueden ayudar a evitar un incidente.

2ª  LOS INCIDENTES.

No dejar de asistir después de un incidente, Esto es elemental y una norma de humanidad y de profesionalismo (pero falla mucho)  donde debe primar la  POLÍTICA DE LA HONESTIDAD, que debe reflejarse en el cuidado ya que  forma parte del “deber objetivo de cuidar”,  además como no hay nada escondido bajo la tierra, cuando existe un incidente que no se reporta , la  falla puede constituir un agravante de responsabilidad. En esto confluye un buen ambiente de comunicación, la política de Atención al Usuario, y el evitar suposiciones  

3ª   DEBER OBJETIVO DEL  CUIDADO

Tenga en cuenta los fundamentos de la disciplina en los que debe basar su ejercicio. Los procesos a aplicar serían: el proceso de enfermería, el epidemiológico, el proceso investigativo, el pedagógico, el administrativo, y todos integrados conforman el deber objetivo del cuidado no siendo delegable a quien no es profesional.  Por otra parte, debemos ser humildes y reconocer que la falta de desarrollar el cuidado sin conciencia de alerta, resulta fatal para caer. Trabajamos con mucho ruido, lo cual hace perder concentración. Según el investigador Americano Peter Bregman  quien analiza los riesgos de distintas actuaciones y señala respecto a la salud: "Realizar un acto de salud mientras hablamos por teléfono, y peor escribir mensajes, tiene 75 % más de probabilidades de cometer errores y nefastos..." mirado en proporciones con otras actuaciones que presenta este investigador, este porcentaje es igual que conducir ebrio.  Usted lo sabe, todos lo sabemos, y no obstante, seguimos haciéndolo...que peligro.

Condiciones de trabajo : Revisemos nuestra obligación frente a esto, en especial lo que regulan las Leyes del ejercicio profesional, en Colombia : Ley 266 de 1996 y la Ley 911 de 2004; Conozca específicamente el  Título II capítulo II de esta Ley, recordando que debe reportar sus condiciones de trabajo-art 5 y parágrafo; la carga de la prueba, al ser una obligación legal ,  la tiene Usted.   

Delegación: un principio de derecho es solo se puede delegar si la norma lo permite y en las circunstancias que esta lo dice. El sentido común nos dice: El cuidado es un prisma que va de lo simple a lo complejo, y como tal corresponde al criterio profesional saber a quien, como y de qué forma se delega y esto debe estar sustentado en el porqué se hace: una fórmula infalible es delegar por encargo o por mandadero.

4ª LOS ESTÁNDARES Y POLÍTICAS INSTITUCIONALES Y DE LA PROFESIÓN
Es necesario que profesiones como enfermería regulen sus propios estándares,  una tarea que debe hacerlo en Colombia el CTNE, para que no se deje esto a las instituciones. Jamás deje de realizar el estándar, seguir el proceso, omitir acciones y menos falsear datos. Casos por falsear constantes vitales están hoy a la orden del día, con unos problemas, que no se los cuento. 

Como conocer si un estándar es adecuado: Debe ser previamente probado para que se instaure, de otra forma podría alegarse como nó valido. El sentido común señala que si una situación es peligrosa para que todos puedan caer en un hueco que se puede remediar , el problema es del estándar; si no es así porque se ha  probado,  el problema es de la persona, esta tiene que demostrar que falló porque  existió una  fuerza mayor u ocurrió algo como caso fortuito,  o sea aquello que no se podía controlar y evitar.

5ª EL ORDEN PROFESIONAL E INSTITUCIONAL  

 La ignorancia a la ley no es excusa, es uno de los principios del Derecho. Como tal un profesional debe conocer como mínimo las normas que lo rigen, el sistema contractual, y el reglamento institucional. La primera obligación de impartir este conocimiento la tienen los docentes.  No existe mejor defensor de una situación que la misma persona. Es fundamental conocer de antemano los derechos y deberes, e  informarse sobre el procedimiento legal. 
Para terminar.- Recuerde no ocultemos a la persona que siempre fuimos detrás del profesional en que nos convertimos.
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viernes, 2 de octubre de 2015

DIALOGICIDAD: INSPIRACION PARA TIEMPOS DIFICILES

En tiempos inciertos y de decisiones difíciles por los que a veces pasa  el “cuidado de la vida y la salud”, el principio de dialogicidad, que orienta el ejercicio de profesiones como Enfermería, resulta muy práctico e inspirador.

El punto de partida para esta reflexión es preguntar si ¿ los profesionales que deben direccionar, mediar y brindar el cuidado de la salud, establecen de verdad un dialogo afectivo y efectivo para que el cuidado  se convierta en una experiencia memorable?, esto es: una experiencia  liberadora, sensible, de comunión-poner en común con-, crítica, creadora, formadora y transformadora de sujetos autónomos, comprometidos con ellos mismos y los otros, constructor de  consciencia de que existimos en una realidad concreta, y que es preciso transformarla.

Aceptar la  dialogicidad  como principio de una  profesión ,cuyo objeto es el cuidado de la vida y salud,  significa reconocer que este principio constituye una postura epistemológica frente al cuidado. Sin dialogicidad – diálogo efectivo y afectivo- no podríamos hablar de que existe cuidado, que se ha cuidado,  que cuidamos. Acorde a lo señalado por  Paulo Freire: “el diálogo implica un encuentro de los seres humanos para la transformación del mundo, por lo que se convierte en una exigencia existencial”.  En esa perspectiva,   el cuidado, al igual que el diálogo -afectivo y efectivo-   deben ser una exigencia para preservar la existencia de la vida; el uno implica al otro, convirtiéndose los dos en inspiración de cada uno.
En medio de esto, reconozco la dificultad que tiene el ejercicio de las profesiones como la Enfermería, en un contexto donde la salud se ha convertido en un bien comercializable,  y por tanto parece que no hay espacio ni tiempo para el diálogo.
Sin embargo, desde la perspectiva transformadora, es posible romper el  miedo y la sombra del contexto, y el poder de dominio, construyendo y desarrollando  procesos creativos como la  dialogicidad.

La creatividad de este principio nos lleva a repensarnos y  reconfigurar la profesión, lo cual comienza por el deber de indagarnos y pensar sobre ¿Cómo cuidamos?¿Cómo nos pensamos? ¿Cómo siente el otro que lo cuido? ¿Como me piensa el sujeto de cuidado?  Ese encuentro con nosotros mismos y con los otros,  nos llevará a comprender quienes somos, que hacemos, y  por ende tendrá esto resultados concretos para la profesión: el logro de  alianzas,  respaldos, confianzas,  en búsqueda del reconocimiento social tan anhelado.
Por otra parte, es necesario y muy posible construir ambientes dialógicos para el cuidado, y esto debe formar parte de nuestros compromisos como profesionales, en cualquier posición y ámbito de ejercicio en que nos encontremos. Con su divergencia y convergencia, el diálogo efectivo- no la escucha estéril, sino la palabra acompañada de acción-  tiene una plataforma ética de fondo: fomenta valores,  desarrolla la proactividad, reciprocidad, flexibilidad, respeto mutuo, re-significando así la fuerza de la palabra y de la acción de Enfermería y el cuidado , mostrando la  esencia del  modelo de cuidado dialógico- como debe ser el cuidado de enfermería- , el conocimiento y competencia de los profesionales. Si esto no es ganancia, ¿que será ganar?

Para lograr esto, los y  las profesionales de enfermería debemos adquirir y cultivar  una serie de actitudes como:  Actitud abierta, todas las ideas son bienvenidas,  el diálogo es de saberes,  y solamente el juicio de valor se presenta cuando debe buscarse la solución  o medida más adecuada a lo que se pretende alcanzar. Actitud interpretativa : A propósito de la empatía,  el filósofo Estanislao Zuleta proponía con una buena crítica a la  frase que utilizamos  frecuentemente “ponerse en los zapatos de otro”, y señalaba en su ensayo “Elogio a la dificultad” que en la interpretación de los errores, posturas , problemas que se nos presentan con otros, no siempre existe una reciprocidad lógica, esto es: yo explico mi posición desde el circunstancialismo: “esa situación  me llevó a aquello, es el sistema el que no me permite, no pude evitar que eso pasara ”, y al otro-otra,  lo interpreto desde el esencialismo: ” está cosechando lo que sembró,  siempre es así, se sabía que le pasaría”.  En esa mezcla de métodos, muchas veces irrespetamos al otro, lo desdeñamos. Zuleta propone:: examinar la misma situación con cada una de estas metodologías, a fin de que el examen sea recíproco y poder dialogar.  Actitud investigativa : Estimulando mutuamente la indagación, importantísima para tomar decisiones, formar criterios, y seguir con el proceso creativo del cuidado. Actitud cuidadora: si diálogo y cuidado son semejantes, parece redundante,   pero simplemente  se trata de que en el cuidado se deje ver nuestra inteligencia, bondad, conocimiento, concepción, y siendo indispensable  todos pasemos bien , que estemos a gusto , que se respeten las reglas de juego, que la responsabilidad y el compromiso estén a flor de piel. Es aquí , donde más  tiene lugar el conocimiento y la formación.

En el conflicto y el post-conflicto: La dialogicidad es básica para transformar  situaciones que necesitan cambios e innovaciones en aspectos  que se ponen y pondrán a prueba en esos momentos, como lo es el cuidado de la vida y la salud; Por tanto , es necesario formar y cultivar una actitud constante de apertura mental, capacidad de visualizar posibilidades de superación del caos, de consensos y  disensos activos, hacia la búsqueda de la paz y la convivencia en todos los espacios que la vida nos depara.    

martes, 1 de septiembre de 2015

COMPETENCIAS PROFESIONALES: ANTE EL ESPEJO DE NUESTRO PERFIL.

Muchas veces, con la obligación moral de un profesional , he participado en grupos para la defensa de las competencias  de  las y los profesionales de enfermería, que contempla el art 17 de  la Ley 266 de 1996 ,  con el convencimiento de que estas dejan ver quiénes somos, para qué existimos, y de qué estamos hechos: nuestro perfil profesional. Aquí algunas reflexiones.

En las profesiones estamos acostumbrados a la aparición de oleadas de recomendaciones que presumen resolver todos los problemas. En mi ejercicio profesional,  ha pasado de todo: formación por objetivos; que la reingeniería; la planeación estratégica; que es  mejor se enseñe y trabaje con marco lógico; pero desde hace unos años, se nos ha presentado como una pedagogía y forma de ejercicio profesional de “última generación”: la educación, el ejercicio , y la evaluación,  por competencias.

El concepto de competencias que contiene como componentes básicos  -habilidades, conocimientos y actitudes- , ha servido para que los  gobiernos se apeguen a él a su acomodo, justificando las reformas ordenadas por el Banco Mundial, tratando de salvar por medio de ellas,  el sistema económico.

En ese jueguito, se nos presenta la doctrina de las “competencias” con una cantidad de apellidos y abolengos como: competencias formativas, laborales, transversales, etc, etc, todas tratando no solo de colonizar los campos de acción profesional, sino de colocarse por encima de las competencias profesionales. La defensa de estas últimas ha sido una lucha constante de profesiones como Enfermería, lo cual parece que en los últimos tiempos ,en Colombia,  a algunos sectores en especial al gobierno  NO les queda más remedio que aceptarlas, además porque son mandato legal   y habría que ,en todo caso, reformar la ley: en derecho las cosas se deshacen como se hacen.

La propuesta de las competencias profesionales  Del marco de referencia de las competencias de la Ley 266/96, se puede inferir que la dimensión de las competencias profesionales  apunta a construir, dejar ver y hacer sostenible el perfil profesional  y el objeto de una profesión, razón por la cual  socialmente existe una profesión. En esa dimensión se  puede observar que existen tres elementos implicados:  El PARA QUE  y PORQUE de  las competencias.  La propuesta concreta de las mismas y  El marco social, económico y político de la formación y la salud para su aplicación.

Suele señalarse , en mi criterio falsamente,  que las competencias de la Ley 266 de 1996 son de alto vuelo y que para desarrollarse se necesita otro grado de formación profesional, etc, etc. Ante estos cuestionamientos  pregunto para el caso de Enfermería, y por citar un ejemplo de una de las competencias  : ¿Quiénes no están interesados en que las enfermeras conozcan como se dirige,  y dirijan el cuidado, los servicios, los programas de salud y enfermería,..? Sin entrar aquí en el debate sobre la formación,  apunto que, comoquiera que hoy se forme a los profesionales, esta formación SI y solo SI, debe tener como perspectiva de formación  las competencias profesionales de la Ley, de otra forma se estaría construyendo un profesional en la nada, o para el contexto laboral, que muchas veces no coincide con el propósito profesional. Además la historia ha demostrado que los profesionales han desarrollado la gama de competencias que la Ley les señala. Por ello, más bien , una pregunta orientadora del debate sería:¿para qué, y para quien se forma un profesional? Aclarando que es requisito sineguanon poseer el título de profesional de enfermería, y  la formación post gradual debe apuntarle también  a la máxima calidad de desempeño de las competencias, constituyéndose estas en el marco de referencia para cualquier nivel de formación.  

Durante los distintos debates sobre la propuesta concreta, los descriptores de las competencias de la Ley 266, he observado que algunos actores  desdeñan el conocimiento de los profesionales como objetivo a demostrar con las competencias, y por ello cambian el acento con propuestas de competencias procedimentales, e instrumentales que les resultaría , como se anotó al comienzo, muy útil para cumplir los mandatos externos, y salvar el caos financiero y organizativo del sistema de educación y salud.

Hace poco fui llamada a dar un concepto sobre un manual de funciones de los profesionales de enfermería de una Institución Prestadora de Servicios de Salud. Encontré un peso específico del 80% por fuera de las competencias profesionales, valorando más el  desarrollo instrumental de acciones como: chequeos de recursos, control de glosas, el manejo de las TIC’s, los data shows, etc, y cosa extraña, con ello se perdía el objeto de la profesión y la competencia para CUIDAR. No es casualidad  encontrar este tipo de situaciones que nos muestran , entre muchas cosas , los intereses del contexto y como, a veces,  nos prestamos al jueguito, trabajando sin marco de referencia legal, ignorando las competencias profesionales, con un agravante que no contemplamos: si ocurriera algún suceso desafortunado que tenga que ver con el deber objetivo del cuidado, mal podría adjudicarse tal responsabilidad al profesional. Recibí como respuesta: “que el cuidado se sobreentendía”, aún sigo pensando que NO tienen la razón.

Precisamente, el  objetivo central de las competencias es posicionar el cuidado y la  profesión, resolver los problemas que puedan surgir alrededor del cuidado, demostrar ciudadanía y participación,  lo cual es aplicable en cualquier ámbito del ejercicio profesional, y a eso no podemos renunciar. Por eso, las llamadas competencias de formación, las transversales, y si quiere las laborales, además de las tecnologías y técnicas procedimentales,  tienen su papel: servir de medio para un fin: desarrollo de las competencias profesionales. Este, a mi consideración, es el  verdadero sentido de “saber hacer”.
     
FINALMENTE: No podemos dejar sin valor a los sujetos del cuidado, razón por la que existen las profesiones. En el corazón de las competencias están ellos. Sin embargo, hoy parece que este ocupa un segundo plano, y se da gran valor al conocimiento concreto y las técnicas (ni siquiera las profesionales), con la falsa idea de que si se adaptan y son creativos en todas las circunstancias, (así sea sin recursos, y con cargas laborales)  - lo que algunos llaman “hacer en un contexto” , se  salvarán  del desempleo y de las falencias laborales del sistema.

Superemos la lógica instrumental, se necesita profesionales situados: con conocimiento, concepción y acción. El propósito y fin del cuidado será el faro que ilumine el campo de nuestras competencias, entonces a CUIDARLAS: ante el espejo de nuestro perfil. 
DOCUMENTO BASE QUE PUEDE SER CONSULTADO:Desarollo de las competencias del Profesional de Enfermería.pdf

sábado, 1 de agosto de 2015

PRINCIPIOS DEL EJERCICIO PROFESIONAL: Cuestiones y reflexiones sobre su aplicación


Hace poco, en el contexto de una conversación sobre ejercicio profesional, alguien preguntaba y  razonaba sobre la aplicación  de los principios así: veo que en  las condiciones del contexto actual, cada vez es más difícil la aplicación de los principios del ejercicio profesional, hay situaciones que  no  me permiten interactuar con mi paciente, o en la comunidad cumplir con mis competencias, porque la carga de trabajo relacionada con otras cosas que no son el cuidado es absorbente, entonces ¿Qué sentido tiene tenerlos como norma? ¿No se quedarían estos en el discurso por falta de aplicación?   

Reconociendo que hoy se viven en las profesiones  demasiados motivos de desaliento, es preciso advertir que las profesiones no pueden renunciar a la aplicación de sus principios, aún bajo la excusa de la dificultad de aplicarlos. 
No  se trata aquí de dilucidar con amplitud sobre si es utópica la aplicación de los principios, se prefiere ,mejor, insistir en la necesidad de encontrar alternativas que posibiliten su aplicación. 
  
Es preciso también entender que las restricciones de la aplicación no relativizan la validez de los principios, ni  puede llevarnos a maximizar nuestro propio interés y dejar  al antojo un ejercicio ético y responsable.

Funciones de los principios :  La importancia de los principios en el ejercicio profesional se deriva de las funciones de estos: intelectuales, intra e interpersonales. Así constituyen una herramienta práctica para la toma de decisiones, facilitando  el juicio particular y transmitiendo probabilidades para que los resultados que se desean se alcancen.

Los principios nos guían hacia una decisión o hacia juicios correctos en un caso particular, ayudándonos a comprobar nuestro juicio y a controlar los factores personales que podrían descarriarnos.  Al respecto, es común observar, que una  infracción al deber objetivo de cuidado, siempre va acompañada de la falta de aplicación de los principios profesionales. 
Una recomendación general muy práctica para la planeación del cuidado y su desarrollo, y por ende  la  toma de decisiones, es revisarlas siempre bajo la luz de los principios, toda vez que son un referentes del actuar; de este modo cuantos problemas de responsabilidad deontológica  nos evitaríamos    

Por otra parte, un profesional  que actúa con base a principios, es un profesional de confianza,  pese a las cuestiones que se presenten en la interacción social. Estos nos  permiten que podamos definir nuestra  identidad y dar visibilidad a nuestras acciones, porque estas  pueden ser fácilmente identificadas con el imaginario que la sociedad espera del servicio de los profesionales. En este sentido, actuar con principios es una  cuestión práctica. Aún,  en algunos contextos del mercado del trabajo, una persona con principios tiene más valor agregado y sus acciones se valorizan más,  que aquella que se maneja al vaivén de los contextos.
Principios:  fuente de armonía: Dentro de las profesiones con los principios se teje urdimbre, se trabaja colegajes, solidaridades, se realiza proyectos de vida laboral. ¿podría entonces, desconocerse el sentido de los principios profesionales?   
Como se señaló al comienzo, no cabe duda que vivimos una gran problemática profesional, y pareciera que nos resignamos, con escepticismo y pesimismo,  pero tenemos a la mano herramientas que nos visibilizan y facilitan el cumplimiento de nuestra misión. Sin embargo , también es preciso tener en cuenta que,  preservar un actuar con principios es  colocarse en evidencia. Con ellos la sociedad nos toma en cuenta  y nos toma cuentas sobre nuestro quehacer, repercutiendo en el imaginario profesional social. A eso nos exponemos, pero es sin duda un gran y buen reto. 

Todo esto  explica porque es tan racional tratar de resolver la problemática de las profesiones, e incluso evitarla, con base en principios. No cabe resignarse a que todo siga siendo como parece que es. Pequeños cambios pueden ser impactantes.

miércoles, 1 de julio de 2015

LA EXCUSA "ES QUE": UN CUENTO PARA LA VIDA PROFESIONAL.

Cuando nacieron las excusas, saliste de primero a bautizarlas (anónimo)


Con la venia de GEMA SANCHO, autora de este cuento, invito a pensar en las excusas que, a mi entender,  no permiten el desarrollo de una profesión.

 "Cuenta la leyenda que en aquel lejano lugar vivía un bruja , de medias de rayas y verrugas en la nariz; la bruja mala del "es que".
Cuando los niños que allí vivían cumplían su primer año eran visitados por la bruja mala del "es que", quien les regalaba un inmenso saco lleno de "es que"s de todas las formas y colores, listos para utilizar a lo largo de toda su vida. Cada saco que los niños recibían contenía "es que"s  grandes y pequeños, "es que"s enrevesados y "es que"s sencillos, oscuros y brillantes, "es que"s musicales, graves y agudos,... A partir de ese día, los niños aprendían a colocar cada mañana varios "es que"s en su mochila o en sus bolsillos, y no dudaban en sacarlos y mostrarlos cada vez que necesitaban justificar su comportamiento.
Los "es que"s eran inagotables, incluso parecían multiplicarse a medida que los años pasaban y, ya adultos, aquellos que en su día fueron niños, seguían llenándose los bolsillos con varios "es que"s cada día. Todos estaban contentos de poseerlos, ya que resultaban muy valiosos a la hora de encontrar excusas externas que les libraran de temas complejos, comprometidos o que requerían algún tipo de esfuerzo. De este modo, los niños iban creciendo en su cómodo afán de buscar razones ajenas para sus propias acciones.
Pero quiso el destino que un día ocurriera algo inesperado. El día que el pequeño "Voy a" cumplía su primer año, la bruja del "es que" cayó enferma y no pudo llevarle su regalo porque "es que" estaba en la cama con fiebre!! Y así fue como "Voy a" no recibió su preciado regalo de cumpleaños y tuvo que desenvolverse en la vida sin su saco de "es que"s.
"Voy a" era un niño peculiar, un tanto extraño diría yo. ¡Tenía la mala costumbre de hacer preguntas! Y no preguntas corrientes, no, hacía preguntas consumidoras de "es que"s. Un día, por ejemplo, se encontró con un compañero de clase que lloraba sentado en un escalón:
- ¿Qué te ocurre? - le preguntó "Voy a".
- "Es que" me han puesto un cero en la redacción - contestó el niño entre sollozos.
- ¿Cómo ha sido eso?
- "Es que" no la entregué.
- ¿Qué pasó para que no la entregaras?
- "Es que" mi perro se puso a jugar y sin darse cuenta, la destrozó.
- ¿Quieres decir que tu perro destrozó tu redacción, no la entregaste, te han puesto un cero y ahora lloras? Además de preguntar, a "Voy a" le gustaba resumir, aunque cuando resumía de esta manera, los niños se sentían incómodos...
- Sí, "es que"....- el niño rebuscó en sus bolsillos, ansioso por encontrar el "es que" adecuado.  Pero antes de que pudiera encontrarlo, "Voy a" lanzó su última pregunta, aquella con la que solía acabar las conversaciones...
- Y, ¿qué vas a hacer? El niño sintió una punzada en el pecho, como si se ahogara. Abrió su mochila y revolvió ansioso su interior en busca de un "es que" que poder utilizar. Al fondo, debajo del estuche, encontró un "es que" pequeñito..
- "Es que" no me entiendes - respondió rápidamente y salió corriendo, no fuera a ser que "Voy a" le siguiera preguntando.
Este tipo de episodio se repetía con cierta frecuencia. Los niños procuraban meter cada día más "es que"s en su mochila pero, al final del día, tras una breve conversación con "Voy a", tan sólo quedaba el recuerdo del eco en su interior.
Los "es que"s se agotaban tan rápidamente que los niños y mayores del lugar comenzaron a usarlos cada vez con menos frecuencia, temiendo que se les acabaran.
La bruja del "es que", verde de rabia y amarilla de envidia, al ver que su poder iba disminuyendo día a día bajo las demoledoras preguntas de "Voy a" decidió presentarse ante él con un gran saco de "es que"s, los más lujosos y brillantes que tenía, dispuesta a regalárselos.
- ¿Qué quieres? - preguntó "Voy a" al verla llegar tan cargada.
- "Es que" no pude hacerte tu regalo el día de tu primer cumpleaños.
- Gracias, no importa - contestó "Voy a" con amabilidad.
- "Es que" tenía que habértelo dado pero "es que" estaba enferma. "Es que" hacía frío y no me abrigué lo suficiente. Sé que debería haberme abrigado pero "es que" estaba entretenida y no me di cuenta. "Es que" no me acordaba de que era tu cumpleaños ese día porque suelo anotarlo pero "es que" no encontraba el boli y lo dejé para más tarde.. - la bruja continuó dando explicaciones inconexas, usando "es que" tras "es que" hasta que, sin darse apenas cuenta, el saco que traía como presente para "Voy a", fue disminuyendo de tamaño. "Voy a" estaba atento, escuchando cada una de sus palabras, mirándola con sus profundos ojos negros. La voz de la bruja se iba haciendo cada vez más aguda y su cuerpo parecía ir menguando a medida que los "es que"s de su saco iban saliendo para desvanecerse en el aire.
Finalmente, con voz serena pero firme y una dulce sonrisa en su cara, "Voy a" le dijo:
- No necesito tus "es que"s, bruja. He aprendido a asumir mis propias responsabilidades. Sé que hay cosas que no dependen de mí y las asumo, pero siempre encuentro algo que yo puedo hacer que sí depende enteramente de mí.  Me siento feliz de controlar mi propia vida, de tomar mis propias decisiones y de asumir las consecuencias de mis acciones. Nadie sabe a ciencia cierta qué ocurrió entonces. Algunos hablan de una fuerte tormenta que levantó a la bruja por los aires y se la llevó a otro lugar aún mucho más lejano. Otros dicen que se derritió quedando en el suelo, a los pies del niño, tan sólo sus medias de rayas y que por eso desde entonces puede verse dibujado un paso de cebra en ese mismo lugar. Lo cierto es que nunca más se supo de la bruja mala del "es que" y que, a partir de entonces, los niños que allí nacían no volvieron a recibir su preciado regalo en el día de su primer cumpleaños.
"Voy a" fue, poco a poco y a través de sus preguntas acabando con todos los "es que"s que aún quedaban. Y dedicó su vida a hacer que los habitantes de aquel lejano lugar aprendieran a tomar conciencia de su propia realidad, buscaran nuevas opciones y asumieran la responsabilidad de sus propios comportamientos."

martes, 2 de junio de 2015

PRINCIPIO DE PRECAUCION: POR UN EJERCICIO PROFESIONAL RESPONSABLE

"Niña con paloma" Picasso
Esta reflexión ofrece algunas ideas iniciales sobre la Precaución, como enfoque y principio práctico, hacia la construcción de una cultura precautoria y un ejercicio profesional responsable.  
Desde la Declaración de Rio (1992), su campo de aplicación ha sido, principalmente, las situaciones de medio ambiente y la salud pública. Hoy este nuevo principio bioético  gana confianza y aceptación social en todos los campos de conocimiento y actividades humanas, por sus  ventajas en términos de seguridad, agilidad en la toma de decisiones, en la evaluación, en la gestión.

QUE ES:  a) Me atrevo a señalar que la precaución es la madre ¿o hija?de toda prudencia.  Ante  todo, la precaución es una actitud cuya intención es evitar efectos indeseados de decisiones y actos  Se parece en este caso a la prudencia que nos recomendó Aristóteles.  Sin embargo, a diferencia de la virtud  de la prudencia, la precaución surge como principio, cuando no hay certeza de los impactos de una intervención, buscando un equilibrio entre los beneficios de las acciones y los posibles daños que acarrean estas, proporcionando un razonamiento para seguir una determinada dirección en un caso y  contexto específico,  respetando para esto los criterios profesionales en la toma de  decisiones.

La precaución es científica tanto en su formulación como en su aplicación. Con este principio el profesional  es capaz de identificar y tener en cuenta sus limitaciones de conocimientos y la necesidad de contar con un marco más amplio de observación,  toda vez que la falta completa de evidencia científica que no se conozca,  no debe usarse como razón para postergar las medidas que impidan degradar o dañar la salud de los seres humanos. Igualmente es preciso tener en cuenta otras situaciones como la  intuición, “ los sentires”,  y  otros saberes, con los cuales se puede  tener una actitud de vigilante y prudente anticipación a aquello que podría tener un desenlace no deseado.  
b) La precaución y el riesgo (amenaza de daño producido por los hombres) no son solo cuestiones técnicas, son también políticas: la evaluación del riesgo , lejos de ser un frio ejercicio de asepsia científica, tiende a diferir según quien los evalúe, y quien tenga que soportarlo y esto es una cuestión ética y política que implica la búsqueda de un equilibrio de valores, por tanto es una herramienta de gestión y  gobernanza.

 QUE  NO ES:  a) El profesional precavido no es osado, toma el máximo de provisiones para evitar el peor de los resultados.    Un viejo chiste explica esto. Un hombre salta desde un edificio. Al pasar por cada ventana, mientras baja, las personas  que hay  dentro le oyen decir: “por ahora va bien, por ahora va bien…”. Actúa como si estuviera haciendo una estimación de riesgo, pero el resultado, en verdad, está determinado.  Contrario a este hombre, el profesional precavido  hace un balance beneficio/costo, el cual sustenta su decisión que toma.

B) No es actuar con “optimismo ingenuo”, como aquellos  profesionales que además de ser extremadamente  positivistas (algo de admirar)  tienen una visión muy simple de la realidad, o se basan en falsas creencias, o mitos, pensando que todo saldrá bien siempre,  y que nada malo les puede pasar hagan lo que hagan

 A MANERA DE RECOMENDACIÓN : 
· Identifique el problema, tanto el inmediato como aquello que podría suceder si la actividad que realiza continúa.  Un caso sencillo: en determinado servicio de urgencias, solo tomaban temperatura, en el triaje, a los niños,  hasta que un día….  Identifique lo que no  sabe.Sea humilde, pregunte.
·Evalúe la gama de alternativas, rigurosamente pregúntese sobre los riesgos y beneficios de cada una para tomar su decisión. 
· Recuerde que el principio de precaución es un proceso, entre otras cosas es un proceso de  aprendizaje, recordando que a cada decisión corresponde su propia información, incertidumbre y alternativas. 
· El profesional tiene la obligación de saber, investigar, comprender, informar sobre todo lo potencialmente expuesto al riesgo, y actuar sobre los potenciales impactos, no cabe escudarse en la ignorancia, o en la falta de recursos, o en no dependía de mi, etc, etc.
·  También tiene la obligación de compartir el poder, democratizando la toma de decisiones. En lo legal, es importante saber que al iniciar una actividad nueva, la carga de la prueba recae sobre el iniciador de la actividad; quien debe demostrar que no hay vía alternativa más segura para lograr lo que ha de lograrse. Sin embargo si los siguientes profesionales reparan en el error, su obligación es rectificar la alternativa. La cosa no es cambiar por cambiar.

Recomiendo leer: En este blog , el post: “observarte para cuidarte”,  y en la web:  “ Locus de control y valoración de riesgos tanto en su gravedad, como en la posibilidad de ocurrencia.”, del profesor  Jesús Edilberto Rodríguez.