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Enfemera de la Universidad del Rosario de Bogotá-Colombia-Abogada de la Universidad Nacional de Colombia. Con formación postgradual en Gerencia de la Salud Pública,Instituciones Jurídico Laborales , Políticas Sociales con Enfasis en Salud y Docencia. He sido profesora de Etica y Bioética, FORMACION POLITICA en universidades como: Fundación Universitaria del Area Andina en Bogotá-Colombia; y me desempeñè como Enfermera HUS de Bogotá ; Conferencista en las áreas de Responsabilidad profesional, políticas de Salud y enfermería, Etica y Bioética, Derechos fundamentales, en especial derechos de los niños y niñas. Expresidenta del Consejo Técnico Nacional de Enfermería CTNE -período 2008-2010. Fui hasta el año 2015 miembro de la Asociación Nacional de Enfermeras de Colombia ANEC.

martes, 1 de agosto de 2017

LA GOBERNANZA, desafío para las Profesiones


Carnaval de Blancos y negros-Pasto Nariño-laguna verde azufral.
Dirigir no es atropellar. Es encauzar hacia un objetivo que debe resistir un análisis ético” .Andrés Aguirre: humanista y dirigente hospitalario

Conversando sobre algunos problemas ostensibles de las profesiones, me gusta escuchar a las colegas que señalan con optimismo:  “cuando las cosas tocan fondo es posible renacer como el ave fénix”. Aunque ocasionalmente no comparta con mucho convencimiento su opinión,   debo reconocer que pensar en esto, nos lleva  a imaginar ideas sugerentes sobre lo que puede significar una crisis de representatividad , visibilidad, y reconocimiento de una profesión, pensando en su prevención y  planteando entonces lo que puede ser la gobernanza.
La comprensión de qué es lo que hace que las cosas sean como son, nos puede impulsar a abandonar la lucha, como alentarnos a entrar en acción. Saber cómo funcionan los complejos y no siempre visibles mecanismos sociales y culturales que existen en  la formación , la academia, las organizaciones, el quehacer profesional y el contexto,  puede inducirnos  a ambas actitudes, que  Bordieu  señala como el  uso “cinico” o el uso “clínico” de las situaciones.
Pero ¿qué es lo que hay que saber para tomar una u otra decisión? Desde el enunciado de este blog: formación, ética, y política, la respuesta resultante es, en líneas generales: el saber como tender puentes entre la vida pública y la vida privada de las profesiones; puentes que deben construirse o revisarse, necesitando para ello de conocimiento, concepción y acción: es decir, gobernanza de todos y en especial de los dirigentes de la profesión. 
Esto reside en reunir los problemas privados de la profesión, los problemas de la cotidianidad de cada uno de los profesionales y buscar palancas que, colectivamente aplicadas resulten suficientemente poderosas como para elevar a los individuos de sus desdichas individuales. Los humanos somos seres atados al tiempo, al espacio y a los retos de aprender a coexistir y cohabitar, lo cual siempre está atado a una realidad común  y resolverla constituye un desafío no solo personal, sino un asunto público de la profesión, y esto requiere gobernar y gobernar-se. 
Los elementos de la gobernanza pueden agruparse en: compromiso, coordinación y cooperación. Algunos la definen como un “nuevo software ético y cívico”. Su  objetivo, y para el caso de las profesiones, es que quienes conforman las estructuras de poder profesional: sector formador, gremial, organizaciones, encuentren  un equilibrio entre la proyección y demandas de necesidades  de la comunidad profesional, la autonomía, libertad,  seguridad, apoyándose en lo que mejor ha funcionado en las democracias: el proceso de autorregulación profesional, haciendo que siempre  permanezca sin importar las circunstancias.
Significa así que, en términos de conocimiento , de experiencia si es necesario darle a alguien la autoridad en un campo específico, en la dirección de una organización por ejemplo ,  pero ese alguien tiene que prepararse antes, durante y después, y contar con instituciones sabias que trabajen a largo plazo sin perder la mirada en el proyecto de desarrollo profesional,  y escuchando  la voz consonante y disonante de los miembros de la profesión, para entender que cada voz cuenta por igual si está basada en argumentos legítimos colectivos, lo cual lleva a no rechazar al opositor. Esto implica también,  promover acciones conjuntas basadas en expectativas compartidas (las normas que regulan la profesión) y limitar en todo caso el comportamiento oportunista de actores y sectores que se apartan de los enunciados de la profesión.

Los profesionales en su gobernanza comprenderán que los servicios de las organizaciones: académicas, gremiales, éticas ,y de cada una de las estructuras de la profesión son de ellos,  sintiendo que estas estructuras están para su servicio y que  reciben de ellas los mejores aportes y la disposición de proveer y cooperar con las condiciones sociales para una mejor vida en común y el desarrollo individual y colectivo de los miembros de la profesión. 

Por otra parte , hoy el ejercicio profesional se desarrolla en mayor interdependencia y diversidad y la forma de ejercicio ha dado lugar a nuevos actores con múltiples visiones. Sin embargo , es necesario ajustar sus miradas sin perder la historia de la profesión y la proyección hacia escenarios deseados(en el caso de enfermería lo que plantea la  Ley 266 de 1996) , demandando más participación en las reglas que gobiernan sus vidas.

El reto constituye en dar una respuesta institucional que equilibre esos tiempos, porque si no tendremos una crisis de legitimidad o un déficit democrático que lleve a la pérdida de visibilidad, reconocimiento y poder de la profesión.

Por último, educar en gobernanza tiene que ser una de las prioridades de la formación;   y esto no da espera porque son muchos los problemas que van y vienen y se profundizan y por tanto deben ser resueltos desde ya. En otras palabras, pensando esto con Cornelius Castoriadis se puede decir que el problema de gobernanza que pudiera existir, es que hoy  las profesiones han dejado de interrogarse, entrando aquí en escena el sector formador que tiene ante sí un papel responsable y en especial los docentes no tendrían ningún derecho a disculparse si rechazaran esa responsabilidad. Pero también es cierto que, lo que pasa o pueda pasar en una profesión es producto del trabajo individual y colectivo de sus miembros. 

sábado, 1 de julio de 2017

PROFESIONALES Y PENSAMIENTO CRÍTICO: los rasgos de carácter

VAN GOGH
ERES PARTE DE LO QUE VES
Presentamos un ligero bosquejo sobre los rasgos de carácter de un profesional que piensa críticamente . No se trata de dar una definición precisa de

pensamiento crítico porque abundan explicaciones sobre esto, se invita, mejor, ha reflexionar  e inferir su significado, sentido , vivencia , dinámica y utilidad en el ejercicio profesional. 

En mi consideración, no podría existir pensamiento crítico sin la orientación de dos principios: el principio de humildad, y el principio de realidad.
La humildad entendida aquí como la crítica y la autocrítica. Un profesional con pensamiento crítico demuestra capacidad para reconocer la complejidad de los sujetos de cuidado, de él mismo, y los contextos donde y como ejerce su profesión, lo cual requiere de la fundamentación de razones, requisito indispensable para reconocer-se como profesional.  Quien actúa con humildad ejerce su profesión con entereza y disciplina, demostrando coherencia, fortaleza,  y reconociendo sus debilidades , todo lo cual le permite desarrollarse como persona, trabajador, profesional, género y ciudadano. Es un profesional que hace continuo uso de la autocrítica como cuestionamiento a la producción de su conocimiento y de su práctica, revisando si ejerce su profesión acorde con el objeto de la misma,  con  ética, disciplina, y análisis de sus teorías, procesos y acciones que deben distinguirlo como profesional. El principio de realidad se une a la humildad como perspectiva que orienta y sitúa al profesional en los juicios de valor, decisiones que debe tomar, responsabilidades que debe asumir, formando conciencia sobre el  contexto y condiciones de ejercicio que debe sostener o transformar. El principio de realidad permite integrar los conocimientos a la acción.
Esbozar el retrato de un profesional que piensa críticamente, implica reconocer algunos valores que deben formar su carácter, los cuales demuestren  que:
1)   Los juicios que toma son el resultado del pensamiento crítico. O como lo señala Mathew Lipman (1991) “todos los juicios tienen por origen un razonamiento y todos los razonamientos dan por fruto un juicio”, de donde se deduce que el carácter de un profesional se conoce por los juicios que rigen sus decisiones del actuar, por tanto, si se busca mejorar los juicios de valor, se debe formar en el desarrollo de racionamiento integral.
2)   El pensamiento crítico se apoya en criterios. Esto evoca el carácter de un profesional estructurado con cimientos sólidos. Que orienta su práctica en función de criterios apropiados, en evidencia, cumpliendo el propósito de la profesión con una responsabilidad (cognitiva) , es decir , con un sentimiento de vocación, obligación de ofrecer razones por las decisiones que toma para actuar. Es fundamental que el profesional conozca y reconozca siempre  los criterios de la disciplina profesional, como también que esté en capacidad de criticarlos, en el sentido del principio de humildad , que se vio anteriormente.
3) Es autorregulador.El profesional que se autorregula es capaz de corregir sus rumbos, detectando sus debilidades, falencias y potencias de su forma de pensar, situando su pensamiento en torno a la verdad, la veracidad, la solidez, reflexionando sobre como rectificar, reconducir, construir y transformar el “ser profesional”.
4)   Sensibilidad al contexto: Fundamental para el paso de la teoría a la práctica. Se aplica la máxima que siempre se ha propuesto desde este blog: la necesidad de contar con profesionales situados, esto es con conocimiento, concepción y acción, es decir aquellos que saben integrar teoría y práctica, son dialógicos, individualizan las situaciones y muestran calidad; más aún,  si se trata de  líderes que dirigen organizaciones, procesos, proyectos, programas,  coordinaciones o como se llamen. Es aquí cuando más se ve reflejado el ETHOS profesional  (su carácter) , y donde debe tenerse claridad por demostrar inteligencia, respeto,  fe en la eficacia de este pensamiento, humanidad,  necesitando continuamente de reflexión, deliberación y reconociendo la necesidad de la búsqueda de trabajo con otros, de  acompañamiento e información (la humildad necesaria del crítico), y reconociendo que debe aplicar  “tolerancia ante la ambigüedad”.     
En todo caso, el pensamiento crítico va mucho más allá que la formación y desarrollo de habilidades, es una actitud ante la vida, ante el ejercicio profesional, ante la comunidad de la que forma parte, de la sociedad. Su utilidad no solo se vé en el desarrollo individual de cada profesional, sino que trasciende hacia toda la comunidad profesional, y más que eso: asegura el desarrollo socio económico de cualquier espacio de la vida, situando a los profesionales como como actores de su desarrollo: en cuanto  personas, trabajadores, profesionales, género y ciudadanos. Definitivamente , el resultado de profesionales que piensen y se piensen críticamente no se vé en protagonismos aislados,  se ve en el desarrollo valoración, visibilidad y reconocimiento  de la profesión que forman parte.

jueves, 1 de junio de 2017

“¿COMO SE DEBE ENSEÑAR ETICA Y POLITICA?

DE  COLORES  SE VISTEN  LOS  CAMPOS .....
Una pregunta que va entre comillas ya que fue realizada por una estudiante de enfermería con motivo de las pasadas celebraciones del día del trabajo, la enfermera, el maestro. Comparto mi respuesta que debía  cubrir tres puntos, aquí están:
·        Con argumentos racionales: Parto de considerar la  ética y la política como disciplinas que contienen formas de conocimiento, pensamiento  y acciones para responder por una visión particular del mundo. Esas formas o programas de inserción en el mundo están constituidas por el conjunto de principios, valores, normas que en mi concepción deben apuntar a la construcción de un mundo humano, “más que humano”. Con ese  horizonte o perspectiva de humanidad, primero es preciso concretar  ese mundo haciendo principio de realidad;  y segundo  pensando la ética y la política con referentes teóricos y planteamientos críticos, asumiendo con conocimiento posiciones frente al mundo ,  teniendo  confianza en el desarrollo cognitivo de los estudiantes, más que en la repetición de conductas o imposiciones de pautas. Se trata de plantear situaciones problemáticas que sean significativas a los estudiantes, pensando en el futuro de su ejercicio profesional, y que para resolverlas tengan que construir puntos de vista cada vez más racionales y fundados, pensados también con referentes, evaluando cada  vez si esos puntos de vista apuntan a ese escenario deseado del mundo humano. El trabajo de pensar con referentes,  con técnicas de clarificación de valores,  dilemas, estudios de casos, son buenas ayudas en este sentido, en la medida que trabajemos para enseñar a argumentar las opciones y saber realmente para qué  nos la jugamos.
·        Con ambiente democrático en la comunidad académica . Entendido como la capacidad de trabaja con reglas de juego claras, para aprender a participar del poder, tomar decisiones, llegar a consensos, manifestando los desacuerdos con argumentos, con el  respeto a las minorías, el resolver conflictos con razones, el escenario de realización de derechos,  solidaridades, poder realizar crítica, o sea  construir el Ethos que identifique como parte de esa comunidad académica y luego de egresado de ella.   Este ambiente tiene que ver con el cómo hacer que haya producción de los estudiantes, construyendo sus sentidos, sus comprensiones de lo que enseñamos. Sin duda, los resultados de la enseñanza de la ética y la formación política, se ven luego en el ejercicio profesional,  en el reconocimiento social del egresado, en el cumplimiento de la razón de ser de un profesional. Nada más práctico que observar el ejercicio de un profesional y su consecuencia con el objeto de conocimiento, su comportamiento en ese campo,  para ver el resultado de la formación ética y política  .
·        Con beligerancia: Tiene que ver con la postura de quien enseña. El docente tiene que tomar posiciones frente a situaciones de des-humanidad, tener un punto de vista argumentado  y estar dispuesto a recibir crítica y hacerse la auto crítica. Me cuesta mucho trabajo creer en la neutralidad de posiciones y pensamientos del docente , pero,  para mí si es claro que, si bien quien enseña no debe imponer su punto de vista, esto no quiere decir que sea indiferente frente a los valores y las normas, o que no pueda mostrar sus opciones y jugarse por valores que lleven a la consecución de ese mundo humano y la dignidad de las personas. En la enseñanza de estas disciplinas se pone también en juego el carácter del “modelo” del maestro, que debe ser modelo de racionalidad crítica y comprometida, que deje ver su coherencia entre el pensar, sentir,  y el obrar; donde el estudiante vea como se conjuga el conocimiento, la concepción y la acción frente al mundo, y el compromiso de la entidad formadora con sus estudiantes y comunidad académica.  
   Gracias Naty por hacerme pensar esta experiencia,  dejándola  aquí para consideración y aprecio de los lectores del blog.

lunes, 1 de mayo de 2017

CONTRATACION DE LOS PROFESIONALES DE ENFERMERIA POR FORMAS ATIPICAS

Saludo el día del trabajo y el día internacional de la enfermera

En Colombia existen no menos de 10 formas de contratación, que se pueden clasificar  de acuerdo al modo, tiempo o lugar en donde se trabaja. La mayoría de estas  se ubican en lo que se denomina como “atípicas”, o aquellas que contradicen lo “típico”: la contratación laboral; desconociendo sin más, los elementos esenciales de un contrato de trabajo: actividad personal, continuada subordinación del trabajador respecto del empleador,  y salario.

Esto da lugar a otras realidades como la disminución de las plantas de personal en donde hoy no se cubren las salidas de quienes se retiran por cualquier causa, no incremento salarial digno – el incremento salarial real en el sector salud no se realiza desde 1996, si no que siempre ha estado sometido al IPC, índice de precios al consumidor-, flexibilidad de los puestos de trabajo, jornadas de trabajo agobiantes, ambientes laborales pesados etc, etc. 

¿Las  formas asociativas de trabajo, cooperativas, SAS, el contrato civil, el contrato de aprendizaje, el de relevo, el temporal, el ocasional, las pasantías, el out sorcing, por mencionar algunas formas de contratación diferentes a la laboral, son legales y legítimas?. En principio, mi respuesta es si, siempre que no vulneren el derecho y los derechos de los profesionales, - en especial a aquellas profesiones como enfermería que son esenciales para el cumplimiento de la misión institucional de los servicios de salud y educación-, porque en sí mismas ejercen el derecho autónomo que le corresponde a cada una; me explico, si el derecho es el arrendamiento de servicios, esto es autónomo si se protege tal arrendamiento, pero y al contrario, si se utilizan para esconder un contrato de trabajo , como sucede en enfermería, deben ser eliminadas.

Estas formas de patrón sin rostro como personalmente las llamo, no solo merecen el reproche sino la acción. Las denomino así, porque lo que hacen es enmascarar el contrato realidad, es decir los elementos esenciales del contrato laboral   que al principio se anotó, y  esconden la verdadera relación capital-trabajo. Igualmente , porque el daño a la profesión deja un déficit de trabajo decente al llevar a su desaparición, desnaturalización, calidad, visibilidad, pérdida de afecto al quehacer profesional , su vocación e  identidad, corrosión de la actitud profesional,   etc, etc, y por ello ACTUAR EN CONTRA DE ELLAS ES UNA CUESTIÓN DE URGENCIA, y SI SE PUEDE .
Existen normas como  la Ley 1233 de 2008,  Ley  1429 de 2010,  Decreto 2025 de 2011 que prohíben a las instituciones  contratar a quienes forman parte de su misión  por otros medios que no sean los laborales. Es decir, en el caso de enfermería cuyo objeto es el cuidado de la vida y salud, podría afirmarse sin admitir prueba en contrario que sin enfermeras no existiría una institución que presta servicios de salud, porque sus acciones son esenciales para ello, y por tanto deben ser contratadas directamente por las instituciones prestadoras de dichos servicios , y por el régimen laboral.
A manera de propuesta:  Con herramientas legales como esas normas, solo queda el actuar de forma personal y /o  colectiva; lo primero, haciendo que cada profesional contratado por esas formas haga valer su contrato realidad, o contrato laboral; de abogados laboralistas está hecho este mundo. Colectiva, la responsabilidad  ineludible que tienen las organizaciones de ejercer el control social para que no se siga vulnerando el derecho al trabajo a los profesionales, y por tanto, ejerciendo acciones políticas y jurídicas, lo cual requiere compromiso, convicción, estudio, trabajo, decisión.
Se necesita:
·        Documentar situaciones y casos emblemáticos fijando el  déficit de trabajo decente en que se encuentra la profesión; partiendo del  censo de cargos de enfermería que hace falta en Colombia ,  encadenando positivamente procesos , haciendo alianzas con otras víctimas de este atropello , y así  lograr impacto.
·   Participación y despliegue de la democracia en los organismos de la profesión. No hay nada más ensordecedor, a la manera de ruido y aturdimiento del intelecto, que el silencio ante una problemática.
·   A los profesores y estudiantes: por favor dejen entrar en sus vidas la realidad dolorosa de la patria, de la salud y la profesión. Los docentes sufren este tipo de contratación, pero se lo niegan y muchas veces se esconde para que acrediten instituciones , y es allí  donde menos se busca su eliminación.
·        Estamos llamados a conformar comunidades interpretativas de la realidad nacional; en el campo de la  Salud, Educación, calidad del cuidado, calidad de vida de quienes lo brindan; y considerando la realidad histórica de la profesión: pérdida de poder adquisitivo , de valoración social, de cuidado, de identidad, de tanto y tanto problema común.
·    Rescatar valores colectivos: compasión, solidaridad, equidad, inclusión, relevo generacional, colegaje.
·        Trabajar en el día a día ,  a mediano y largo plazo, con la mirada siempre puesta para cerrar brechas de inequidad,  no permitir que se nos vulneren nuestros derechos,  ni tampoco afectar el de los otros.
·       Buscar estilos de vida más sobrios, justos, necesarios, que nos permitan vivir dignamente y no nos lleve al cansancio,  la resistencia, el resentimiento. No a la doble y triple jornada de trabajo. 

Sin menoscabo de las obligaciones que me asiste como profesional de enfermería, invito al Gobierno Nacional, a los   parlamentarios,  a la comunidad académica, a las organizaciones profesionales, a los estudiantes, empleadores, a las colegas que dirigen estructuras de enfermería en las instituciones, a las otras profesiones de la salud, a los estudiantes, a las mismas colegas,  y ciudadanía,  a expresar su voluntad y  compromiso con una profesión comprometida con el cuidado de la vida y la salud. 

sábado, 1 de abril de 2017

CUIDAR Y VIGILAR: LOS PROFESIONALES Y LA RESPONSABILIDAD LEGAL POR EL HECHO AJENO

Bogotá.D.C
Comienzo con una anécdota -afortunadamente no más que eso – de una persona que ingresa a un hospital con un grave problema de salud, y a quien un estudiante en formación de auxiliar de enfermería le pregunta: “¿su familia no ha venido a bañarla? entonces, vamos que yo le ayudo, a lo cual la persona responde: ¿está todo listo, está disponible una silla?  a lo cual responde el estudiante: no es necesario, usted se ve bien, y yo debo cumplir con la meta que se me exige de mis 6 baños”. En este escenario no aparece ni el  docente, ni el personal  auxiliar de planta, menos  el profesional de enfermería a cargo del servicio.
Reflexionemos con estos interrogantes: ¿Quién responde si ocurre por este hecho un incidente y sus implicaciones? ¿Cuál es la responsabilidad del docente y del profesional de enfermería a cargo del servicio? ¿Cuál es la responsabilidad del auxiliar de enfermería y el estudiante? ¿Cuál es la responsabilidad de la dirección de enfermería, y la institución?
El problema se plantea sobre uno de los componentes de la responsabilidad profesional: la culpa.   En principio, pareciera que eso es simple, tal como lo dice el argot común “que cada cual responda por lo suyo”, pero eso no es tan ligero como parece,  implica recordar  primero que,  la culpa es toda acción u omisión imprudente, sin pericia, o negligente, que ocasiona un daño a otra persona, y que puede merecer sanción legal como : reparar el daño pecuniariamente,  pena privativa de la libertad, sanción disciplinaria, sanción social, etc. La responsabilidad por el hecho ajeno, como se conoce en el derecho a estas situaciones, se refiere a que una persona a pesar de no ser causante inmediata o directa del daño, está llamada a repararlo por la presunción de culpa que sobre ella pesa, y cuya presunción se funda en el incumplimiento del deber de vigilar, elegir o educar-"culpa in vigilando, culpa in eligendo"- al causante inmediato del daño, con quien de acuerdo a los supuestos previstos en las normas, tiene una relación jerárquica , dependencia o cuidado. (Sentencia C 1235/05)

Existe una una condición inicial para que exista este tipo de responsabilidad: que las disposiciones legales señalen la obligación de vigilar; por tanto, en la profesión de enfermería,  en mi criterio, esto tiene lugar porque  la ley 266 de 1996 le otorga a los profesionales de enfermería la potestad de dirigir, lo cual conlleva el vigilar; y la Ley 911 de 2004  regula la delegación, supervisión y vigilancia. 

El fin no es otro que garantizar a la víctima la reparación del daño, en consideración a su previsible incapacidad y  confianza en un servicio de calidad brindado por alguien competente que debe ser realizado por la vigilancia de un superior jerárquico que guie el acto a quien lo ejecuta. Conclusión, la exoneración de este tipo de responsabilidad sería solo por fuerza mayor.(aquello que no es preciso evitar ni prever)

De esta forma, la responsabilidad legal por el hecho ajeno cobija directamente no solo al pobre mortal que ejecuta o deja de ejecutar un acto, - como en el caso del estudiante o el auxiliar si lo hace, sino que va mas allá pudiendo llegar a quien dirige una institución, un departamento de enfermería, un servicio, un campo de práctica.  Todo esto porque como se  dijo ya,  sobre ellos recae la presunción señalada como “culpa in vigilando”, y a la cual  poco o nada se le pone cuidado , olvidando que el acto de elegir o delegar no termina con la obligación - incluso creyendo que con esto se libra de ella- , sino que allí comienza la responsabilidad por el hecho ajeno. 

Es cierto que, por fundarse en la presunción de culpa las hipótesis de este tipo de responsabilidad admiten prueba en contrario, (es decir puede demostrarse que hubo inexistencia del hecho que se acusa), sin embargo la jurisprudencia considera que, la delegación sin supervisión es una determinante de la responsabilidad. 

Al  margen de cualquier discusión jurídica, invito a pensar respecto a: la formación de los profesionales sobre el deber objetivo del cuidado y la obligación de acompañar, vigilar y supervisarlo; la obligación de quienes dirigen las coordinaciones de enfermería; la formación que se da a los auxiliares de enfermería y su responsabilidad directa y el papel de los docentes;  la delegación del cuidado que se ha hecho hoy a la familia- la cual no tiene el deber objetivo del cuidado en una institución, y en todo caso, ver qué está pasando con la profesión y los problemas legales y deontológicos que ya son muchos. A propósito, interesante sería, cruzar la culpa “in vigilando”, con los fallos inhibitorios de los tribunales, esto daría mayor ilustración a este tema controvertido, pero de mucho cuidado. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

LA “RIQUEZA OCULTA” QUE APORTAN LOS CUIDADOS

El aporte  del cuidado  como valor de uso, o sea  como aporte  de su capacidad para satisfacer  por si mismo necesidades,  sigue siendo poco reconocido por la sociedad y los gobiernos.

Para ilustrar la importancia de este aporte, veamos algunas cifras del DANE  en Colombia. En la encuesta para el uso del tiempo reportó  que el 10.1 por ciento de las personas en hogares requirieron de cuidados durante 2013-2014, donde dos de cada tres personas que realizaron estos cuidados fueron mujeres, dedicando 26 horas –poco más de un día completo– a la semana,  a éstos. De acuerdo a las estimaciones de la Cuenta Satélite del Trabajo No Remunerado de los Hogares, estos trabajos representaron 21.6 por ciento del producto interno bruto  y el aporte de las mujeres representa el 71.6 por ciento de la aportación total. Muchísimo más que las contribuciones al PIB de sectores como el agrícola, 6 %, y el industrial, 11 %, y aun superior al aporte del sector financiero, 18 % (DANE, 2014)
Sin embargo, estas cifras siguen siendo ignoradas, y la contribución del valor del cuidado subestimado, como se ha hecho históricamente; enfrentando al Gobierno con grupos de cuidadoras como son las madres comunitarias, desdeñándose el cuidado general al considerarse parte de los enemigos de las finanzas de algunos sistemas como el de salud; para entender esto nada mas que leer lo expresado por el ministro en su blog del  18 de Agosto de 2016 quien considera que su reclamo es una contradicción del sistema “ quienes abogan por un sistema más equilibrado, centrado en la promoción y prevención, argumentan que el sistema debe pagar por cuidadores, niñeras, pañitos húmedos, pañales, etc. Abogando  por lo colectivo y por lo individual de manera simultánea”.
 ¿Cómo hacer el quiebre histórico para alcanzar valoración? es la pregunta del millón  que las mujeres han esperado por siglos, y que nos debe llevar a pensar al respecto. Para eso invito a fundamentar el cuidado como derecho, a fin de visibilizarlo como tal,  tratando de ubicar sus componentes, organización, exigencias de ley, ventajas, sostenibilidad , disponibilidad, pilares del cuidado, etc, tarea no fácil pero posible y de carácter de urgencia. Todo esto porque el tratamiento del cuidado como derecho requiere una sensibilización sobre el tema ya que esto constituye un cambio de paradigma, que implica un replanteamiento profundo de los roles de género, porque se trata de distribuir la responsabilidad del cuidado entre el Estado, el mercado y otros miembros de la familia, principalmente hombres.

El aporte económico del cuidado de enfermería.

Este tipo de cuidado constituye en sí mismo un nuevo sector productivo de servicios que dinamiza la economía de la salud y contribuye a la equidad social.
Los procesos que desarrolla enfermería : pedagógico, investigativo, administrativo, de enfermería; sus acciones;  y valores,  contribuyen no solo al  crecimiento de la economía del sistema de salud, sino a la economía de la sociedad. Al tomarse de esta manera, la contribución del cuidado de enfermería al bien-estar, el mejoramiento de la calidad de vida, la cultura, a la cotidianidad de las gentes, repercute en toda la población, y tiene que mirarse como un replanteamiento significativo al modelo de desarrollo, y por tanto requiere un análisis y cifras para que pueda sustentarse su visibilidad, riqueza y aporte  y el proceso de sensibilización es por consiguiente mucho más complejo.

Recomendación: Los recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS) suman aproximadamente 26 billones (estos son los dineros administrados por las EPS-2016). De estos recursos no sabemos en Colombia, cuanto se destina al cuidado, y por ende a Enfermería.  Por ello, es importante detallar  cuanto de esta atención corresponde al cuidado, y esto puede hacerse a la manera de ejercicios investigativos, o casos emblemáticos  de ciertas situaciones de salud que no son difíciles de cuantificar.

A propósito, la  Asociación Canadiense de Enfermeras CNA, posee todo un portafolio que demuestra en cifras el aporte económico y la reducción de costos que el cuidado hace a una situación de salud específica, como lo es: un programa preoperatorio que reduce las infecciones quirúrgicas, cuidados de piel, preparación de pacientes para remplazo total de cadera, etc. (ver: cost effective nursing alternatives).  A esta tarea puede contribuir el sector formador de profesionales de enfermería, cuyos estudios deben darse a conocer a las organizaciones de enfermería como herramientas de negociación, y para difundirse en los medios mostrando cual es el aporte real a la sociedad.
En fin, se trata de ofrecer un cambio sustantivo a partir de construir y fortalecer la riqueza oculta del cuidado de enfermería como un paradigma del desarrollo profesional;  y de incluir el cuidado de enfermería como objetivo de desarrollo social, remediando así uno de sus males, su subestimación. Esto permitiría encontrar una salida real al problema de seguir educando profesionales  para que pocas puedan realizarse en su rol de agentes de desarrollo y no como las cuidadoras subestimadas y, peor aún, subvaloradas, a quienes se les dice-y ellos y ellas se lo creen- que lo que hacen en el trabajo es  un gasto y no una inversión .

sábado, 4 de febrero de 2017

CONTROL SOCIAL Y PROFESIONES

"EL BREAK" - FOTO en la  WEB
Impulsando el paso de la democracia representativa a la democracia participativa, la Constitución Política de Colombia de 1991 amplió los escenarios de deliberación, participación  y decisión para que los grupos sociales, entre ellos las profesiones se hicieran cargo de sus propios asuntos: humanos, técnicos, sociales, económicos, políticos, académicos, disciplinares, de formación, éticos, culturales, y ejercieran así su responsabilidad social que les compete. A esto se conoce como autorregulación profesional.

En ese marco de  la autorregulación , surge el control social como una forma de participación , más no  obstante, en los 21 años de promulgada la Ley 266 de 1996, con la cual se dio inicio al proceso de autorregulación, la participación de los profesionales de enfermería en esta acción del control social, sigue siendo muy débil. Seguimos delegando ese papel a las organizaciones, a  quienes tampoco, o muy poco,  les ejercemos control social sobre su actuar, y menos lo ejercemos a otros actores.

En consecuencia y pese a la prohibición de contratar por terceros a personal relacionado con la misión institucional como somos las y los enfermeros, la contratación laboral sigue vulnerándose; se siguen afectando derechos; se desmejoran salarios con cláusulas muy  graves ; el gobierno hace continuos  intentos por cambiar nuestras competencias profesionales y ahora surge una gran amenaza con la propuesta de creación de nuevos niveles ocupacionales en la profesión como son los tecnólogos;  todo esto como ejemplo de la intervención desmedida  de otros actores ,en nuestros propios asuntos, gran parte de lo cual por el débil  ejercicio de control social por parte nuestra, dejándolo solo  a expensas del interés de las organizaciones profesionales.

Por esto, con el ánimo de contribuir a las discusiones y a la definición de alternativas de solución de las problemáticas mencionadas, presento un llamado a ejercer la práctica democrática del  control social que, de hecho, debe constituirse en el accionar nuestro y de las organizaciones profesionales.

El control Social es el derecho y deber que tiene todo  ciudadano  para  prevenir,  racionalizar,  proponer,  acompañar, sancionar,  vigilar y controlar  la  gestión  pública, sus resultados y la prestación  de  los servicios públicos suministrados por el Estado y los particulares, garantizando la  gestión al servicio  de la  comunidad

El control social establece la posibilidad de que los profesionales como ciudadanos   podamos i ejercer una función crítica de observación y vigilancia sobre el comportamiento , responsabilidad y acción  de los distintos agentes que en un momento u otro intervienen en los asuntos de la profesión: gobernantes,  empleadores, las organizaciones de la profesión, otros grupos, etc.

Y así, los profesionales podemos  demandar de las autoridades: públicas y privadas, empleadores, organizaciones y otros, mayores espacios de participación, respeto por sus normatividades, contribución para preservar y garantizar sus derechos, y fiscalización de los recursos que tengan que ver con el campo de acción profesional.

Para conjurar nuestros miedos, tengamos en cuenta que  al ser parte de un derecho fundamental, el control social no puede dar lugar a represalias, ni despidos, ni otras medidas sancionatorias; al contrario, las autoridades, empleadores, etc, etc, deben a cambio facilitar el derecho, mostrar transparencia en la rendición de cuentas que se les pida , creación de puentes de diálogo, y agilidad en el proceso a que el control social de lugar.

Ejercer estos mecanismos, de quien hace control social, y a quien se le hace, ayuda a mejorar la gobernabilidad, fomentar la participación, promover procesos éticos,  servir de insumos para ajustar planes de acción, y luchar contra la corrupción. 

Los mecanismos jurídicos para realizar el control social son aquellos que permiten exigir los derechos fundamentales: la acción de tutela, el derecho de petición, el habeas data, la acción de cumplimiento, la acción popular, la acción de grupo, y todos los mecanismos de participación informal que constituyen una opción voluntaria, lejos de instancias convencionales: audiencias públicas, asambleas, veedurías, rendición de cuentas, solicitudes puntuales, denuncias.


Estos mecanismos además de un marco normativo que hay que seguir, tienen como requerimiento  documentarlos. He aquí el llamado a la academia, primero a las instituciones formadoras de profesionales, la organización que representa a este sector, fortalezcan la formación en estos aspectos, en el conocimiento de los aspectos propios de la profesión de que se ha hablado, para que el futuro egresado ejerza sin miedo sus derechos, ese temor infundado hace daño a la profesión.

 Segundo para que estos temas formen parte de las líneas de investigación, de forma que los profesionales tengamos fuentes documentales con que sustentar y hacer control social. 
Tercero, para que todos los sectores, organizaciones, y  cada uno de los profesionales  actuemos controlando nuestros propios asuntos,  y mientras tanto, en ese espacio en que esperamos tener censos, medidas y proporciones, comparaciones y otras documentaciones, hagamos control social de forma sencilla así : cite lo que está en desacuerdo, argumente su objeción, plantee su solución, listo?. El control social es nuestro derecho, pero también nuestro deber.  

martes, 3 de enero de 2017

LOS-LAS- PROFESIONALES Y SU CONTRATO SOCIAL

En todas y cada una de las facetas de la vida humana, y más aun cuando tratamos de escoger y/o ejercer una profesión,  las personas adquirimos compromisos mutuos, que no solo deben ser recordados, sino revisados con frecuencia,  en cuanto a las pautas de interrelación, reglas constitutiva y regulativas del campo profesional.

Como motivo para comenzar este nuevo año revisemos solo una cuestión, que se plantea aquí como PROPOSICIÓN:

Quien ingresa a una profesión, y quien la ejerce, no puede proponerse como contrato social una meta cualquiera, su contrato social corresponde a cumplir con el  “bien interno de la profesión”. ¿Cuál es ese bien en su profesión?

Toda profesión tiene un bien interno que le da sentido, legitimidad social, y o reconocimiento.
Por ejemplo, en enfermería y en Colombia- al unísono con lo que se entiende por ella de forma universal- nuestra ley 266 de 1996, establece dentro del artículo 3º:”definición y propósito”, el  bien interno de la profesión: el cuidado de enfermería debe realizarse para promover salud, prevenir enfermedad, rehabilitar y recuperar la salud, facilitar el tratamiento, eliminar el dolor, proporcionar medidas de bien-estar.
Este bien se enriquece porque va más allá de la sanidad y se liga con la potencia y preservación de la vida, cuando busca contribuir a una vida digna.
Por tanto, quien ingresa a una profesión, no puede proponerse una meta cualquiera, sino que esta ya está dada, y es nuestro compromiso encontrar los medios, los ámbitos, los espacios, el sistema de interrelación para lograr los fines que el bien interno se propone. Es decir, un profesional de enfermería, no puede desviarse en su ejercicio de cuidar, si asume otro bien: como el tratar, el formular, estaría invadiendo bienes internos de otra profesión, y por tanto asumiendo una extra-limitación de funciones que no le corresponden y que la sociedad aspira a que sean cumplidas por otros profesionales.
  
El bien interno de una profesión, está dado  por la tradición, la historia, la cultura, el consenso, algunas veces el mercado, porque en la mayoría de los casos lo que este busca es sacarnos del bien interno y hacer que asumamos el de otras profesiones. 
Es así como la esencia de una profesión no nos permite idear totalmente metas nuevas porque puede suceder que cambie la esencia del bien interno, y nuestra creatividad debe llevarnos a  incorporar a una tarea de siglos, la novedad del cómo hacerla, e integrarse con esa construcción a una comunidad de colegas, o sea de quienes  persiguen metas idénticas.

También es cierto que,  las profesiones han ido modulando sus metas, matizando la forma de ejercerse, modificando las relaciones con los destinatarios de su actividad, aumentando su técnica, pero sobre todo esto no puede perderse la visión de que no debe desarrollarse esta modulación, si esta cambia la naturaleza de la profesión, pues esto no  sería otra cosa que crear otra profesión o corromperla. Escuché hace poco en un espacio público, como estudiantes proponían que una enfermera debía prescribir, formular,  ojo , hasta ahora ese bien interno corresponde a otra profesión, así yo en la mía pudiera hacerlo bien. Y más aún, el cuidado entonces quien lo dirige y lo hace?
Me explico con un ejemplo diferente a éste: la sociedad exige hoy, y más que ayer, que debe cuidarse el medio ambiente, el ecosistema; si como profesional de enfermería asumo un cargo para hacerlo,  será partiendo del cuidado y como tal utilizando todos los conocimientos y  las herramientas, y procesos que la profesión me dá: Bases teóricas de Nightingale, teorías de enfermería, procesos : de enfermería, administrativo, pedagógico, epidemiológico, investigativo y otros, es decir pensando con estos referentes las acciones que voy a desarrollar, para no transgredir las bases de mi profesión, pues mi contrato social como  profesional no se pierde nunca- es nunca- y eso hace que mi aporte sea único, reconocible, auténtico dando legitimidad al ejercicio profesional.  

Es necesario entonces pensar que en la formación de  los profesionales, debe hacer competentes a estos  para cumplir sus fines, sin desviarse del bien interno. Cuando se pierde esta visión, una profesión desaparece, porque la sociedad no la encuentra indispensable y fácilmente la puede suplir con otros profesionales o con otras personas.

Sin duda alguna, unido al fin de lograr el bien interno, es como se consigue otros bienes externos: cuando soy  reconocida porque le cumplo a la sociedad en lo que me ha confiado, tengo autoridad moral para negociar un buen ingreso, un poder social y el prestigio si es excelente.  A mi juicio, es preciso también buscar bienes externos, pero no a expensas de transgredir, cambiar, o desconocer el bien interno.
REFLEXIÓN
v De acuerdo a su concepto, para alcanzar la meta profesional, que hábitos, virtudes y cualidades debe adquirir, conservar, mejorar o desarrollar una persona que ha decidido firmar un contrato social para ejercer una determinada profesión?

v Podría escribir su contrato social en términos de compromiso con la profesión?
  
  Buena suerte en su ejercicio profesional en este año 2017.

jueves, 1 de diciembre de 2016

LA ALEGRIA DE CUIDAR

 “Hay que defender la alegría como un derecho, defenderla de dios y del invierno, de las mayúsculas y de la muerte…” Benedetti

Quiero al terminar este año  dirigir unas palabras sobre una hermosa relación: la alegría de cuidar.
La relación entre la necesidad de la alegría y el cuidado, es pensada aquí CON varios referentes, comenzando CON Paulo Freire, porque toda su elaboración muestra un compromiso con la vida. Su pensamiento , así sea en el contexto de la práctica educativa, nos muestra que la alegría es provocadora porque desordena estructuras, es intensa porque sabe de fragilidad, es indiscreta porque se mete en todos tus rincones, es cuestionadora, porque corre límites y, al ver la alegría en otros, nos hace mirarnos. 
Freire señala que existe una relación entre la alegría necesaria y la esperanza, toda vez que forman parte de la naturaleza humana- compartiendo esta naturaleza –se piensa aquí- con el cuidado. Precisamente porque el ser humano es un ser inacabado, perfectible, en constante construcción como individuo y como historia con los otros y con el mundo, historia como posibilidad. El mundo estará siendo en la medida en que luchamos por la alegría y la esperanza.

Pero tengamos en cuenta que, la alegría en el cuidado nos deja expuestos, porque es energía que sale por los poros. Es un acto de prueba de voluntades ¿”Qué mayor acto de resistencia que ser amable, reírse y traer al hoy, el mundo que soñamos para el mañana”? (Whitman)
La alegría también es muy contagiosa. Y cosa curiosa, se muestra en las acciones sencillas del cuidar como: se multiplica rápido con luz del sol que entra por la ventana; el dar un desayuno a quien no puede hacerlo por sí solo, o acompañar a aquel que si puede tomarlo; en la realización de las acciones de bien-estar cuando se cuida; en las conversaciones que te expanden con las personas: con la vibración de la música que te sana; con los bailes en que te pierdes; con lo nuevo que aprendes y lo bello que descubres en los sitios de trabajo, porque si los hay.
Advierto: Estar en la alegría no significa ausencia de problemas o sufrimiento, tal vez es exactamente lo contrario. Desde la incertidumbre y no control, es la improvisación en el vivir y ese fluir atento a las señales del universo lo que te hace sentir alegre.
Es decir, la alegría es una fiesta de rebeldía. Julio Cortázar fue enfático: “es inconcebible una revolución que no tenga por fin la alegría, entendiendo por alegría una cosa mucho más amplia: la supresión de todo lo que es dolor antes de la revolución, la supresión de todo lo que nos humilla, nos explota, nos aliena, nos distancia, nos mutila. Entendiendo por alegría entonces el hecho de llegar por fin a nosotros mismos”.
En la relación alegría-cuidado, resulta pertinente señalar el pensamiento de un líder mexicano “como seres apasionados por la felicidad colectiva y combativos contra las estructuras desesperanzadoras, debemos revolucionar la cultura y construir colectivamente una subjetividad alegre”. Tal vez de eso se trata, de tener en cuenta en el cuidado que la alegría debe ser nuestra bandera en todo proyecto transformador y un camino para construir la felicidad entre todos y todas.

El campo de las profesiones de la salud es un espacio ideal  para la construcción de relaciones de alegría, pues es una pequeña sociedad que nos presenta múltiples oportunidades para construir una cotidianidad nueva en que la alegría de cuidar promueva y mejore la salud, intervenga la enfermedad, alivie el dolor, acompañe el morir,  y así el cuidado sea motor y camino para construir la paz.

Gracias por contagiar la alegría del cuidado en esta época del año y siempre.

martes, 1 de noviembre de 2016

LOS PROFESORES SON UNA “NOTA”

Unas breves anotaciones críticas para reflexionar sobre la necesidad de constituirse en un  “maestro”.
En cada época los jóvenes crean su propio vocabulario para significar con mayor fuerza algunas cuestiones. En mi juventud,  decir que alguien era una “nota”, significaba que ese alguien dejaba registro, quedando en la memoria por ser digno de admirar y recordar.
Así, el profesor  destinado a enseñar, es una “nota” cuando tiene  audiencia propia, siembra su semilla y gobierna espíritus, forma carácteres. Se le reconoce como maestro porque bajo su influjo abre mentes, y así, quien es capaz de ver, ve; y quien está llamado a entender, entiende. La realización del profesor está en su “maestría” (no me refiero al título,  eso está bien si acaso para el escalafón, aunque…) sino considerado el ser maestro como una elevación de plena humanidad; cuando  hace el paso  a esa maestría, es porque es líder en cuanto cree en algo y vive un ideal.
Por otra parte, la Universidad tiene un ser prestado; por eso algunos la denominan en abstracto como un “ente educativo”, que depende, en gran medida, del espíritu que anime el cuerpo de profesores, quienes como generación adulta  marcan la tónica, la impronta; no olvidando que al lado de esta generación adulta, aprende la generación joven. La generación adulta debe aportar experiencia, estilo, ética;   la joven  fuerza, disposición, curiosidad, primordialmente inquietud.
Cuando la Universidad se cierra en sí misma ( y por ello no se vé el  impacto afuera en el ejercicio profesional , porque se quedan sus producciones en anaqueles ) , es porque los profesores están enclaustrados, separados unos de otros, fugados de su entorno, y así pierden fuerza, y en esa medida no alcanzan a traspasar los muros universitarios, se quedan ausentes de vida pública ( entendida como el escenario natural del ciudadano), en consecuencia producen generaciones de egresados  más o menos tecnificados, despegados de la realidad social, cada vez con un nivel cultural más bajo.  Alguna vez señalaba, y no me duele decirlo, que los egresados pasan de la universidad cerrada a la desocupación abierta. En ese desierto no saben para qué sirven.

La verdad es que también, el mismo modelo educativo ha hecho que el ejercicio del profesor se constituya en una carrera azarosa, si la gana obtiene escalafón, puedes tener un aumento en tu salario- porque reivindicarlo no es muy bien visto en este campo,  si la pierde- sencillo- no te renuevan el contrato. Igualmente en esa carrera se tiene que enfrentar a las trampas de la enseñanza que están inscritas en el mismo sistema. Cumple con tus horas cátedra, presenta tus evaluaciónes a tiempo, debes no contradecir a las directivas,  y en últimas dedícate a  “dictar” –ojo a esta palabra- tus clases, y ya te certificamos como “docente” para que te renueven el contrato. Desencadenada esta crisis, el profesor enfrenta dos opciones: quedarse quieto, pasivo, encerrado, desatendido de la realidad que lo alude. O insurgir, aliado de la evolución, con papel dinámico, en medio de los acontecimientos en ebullición. En su calidad de agente de cambio, su vida es conflicto; en ese desafío se medirá a su estatura espiritual, su calidad intelectual, su posición histórica.  

Es urgente:  el ser profesor reclama orientación; la comunidad universitaria necesita llenar este vacío y  no recogerse en la seguridad precaria de cátedras y laboratorios, la vida pública requiere a los profesores. 

Estamos obligados a restituir la universidad de su ausencia  del diario discurrir, de re significar su misión y papel con la realidad actual. En el caso de la salud y el cuidado, la sociedad abomina el vacío que dejan sus profesionales, y por eso la tendencia es llenarlo con  otros niveles ocupacionales, que ven una oportunidad en este campo. 

La fuerza académica cumplirá con la sociedad, el país, las profesiones y los programas educativos, en la medida que cumpla con sus funciones que le son propias desde siempre: debate de problemas cotidianos, investigación científica, construcción de colectivos fuertes, construcción de conocimientos, extensión universitaria, crítica del bagaje cultural, proposición de innovaciones, formación ética de personas, de profesionales, de científicos, de pensadores, para ser forjadores de historia. Situarse en tal alto estrado-como maestros- exige estudio, conocer el pasado, reflexionar el presente, proyectar el mañana. Desde la cumbre académica, seremos una “nota” solo si repensamos al ser humano, a la sociedad, a las profesiones, a la universidad, Y ACTUAREMOS.  
Epílogo: ¿Cual es su legado para las generaciones futuras?

sábado, 1 de octubre de 2016

CUIDANDO LAS PALABRAS QUE CUIDAN

Necesitamos sentir la caricia  y el susurro de  palabras amables
 
CALLE DE PORTUGAL
Las palabras hacen, las palabras dicen, las palabras cuidan. ¿Pero como cuidar las palabras que cuidan? Si las palabras son atinadas y oportunas hacen que el decir vaya más allá que el  hablar, y el cuidar se convierte en mucho más que escuchar y callar, transformándose  en soñar, imaginar, visibilizar, es decir en  toda una ciencia y un arte.

Dada esta trascendencia, a veces, constituye un dilema saber si las palabras que elegimos son las indicadas y adecuadas para el tipo de persona y situación que cuidamos, o si el silencio es una mejor opción para cuidar. Lo que si no debe ser dilema y es más, algunas veces constituye una transgresión o agravio, por la indiferencia que puede llegar a denotar, es huirle al diálogo, cuando éste es considerado por el otro necesario. 

Precisamente hace poco, uno de los periodistas de un periódico de amplia circulación nacional, comentaba -dentro del contexto y  crítica al modelo de salud- (http://www.elespectador.com/opinion/el-corredor-de-muerte-ALFREDO MOLANO),  como en un servicio de urgencias al preguntarle a las enfermeras(os) sobre algo, estas optaban o por callarse o por contestar con frases  estereotipos   como: “regáleme un momento”, “ya le colaboro”, “ya voy”, indiferentes  sin levantar sus ojos de la computadora que las tenía atrapadas, dejando ver que las palabras que pronunciaban carecían de fuerza vivificante, útil, confiable, como se hubiese esperado en esa situación.

Algo está pasando entre las profesiones y el vínculo social  que se está rompiendo el diálogo. Por ello la opinión pública parece cuestionar la idea de la comunicación profesional, sintiéndola tensionante y con cierto  tufillo de engaño. El ejercicio de la palabra , particularmente en el campo de la salud, parece  reducirse a lo indispensable: la mención del nombre e información mínima  de lo que va a hacerse,  actuando con ejercicio defensivo- el mirar al otro como un posible enemigo- lo que deja al diálogo cada vez más desolado y con una grave incidencia: el deterioro de la confianza y por ende pérdida de la visibilidad del profesional .
 A fin de cuentas, tenemos que reflexionar sobre cómo o de qué manera hacemos o no diálogo, y si nuestras palabras tienen impacto cuidador. 
CUIDAR LAS PALABRAS QUE CUIDAN significa entonces , cuidar la palabra que se espera, la no rebuscada, la esperanzadora que no victimiza, la confiable, la solidaria, la competente, la oportuna, la integradora,  la sanadora, la proyectiva, la sincera, todo lo cual tiene mucho que ver con la excelencia y dignidad profesional más  que con patrones sociales y ,   en todo caso, si tiene que ver con modelos de formación profesional: a una mejor educación, mejor dialogo.

Es importante considerar que es desde la profesionalidad que la palabra surge, y por tanto es en y con la formación que se  fortalece; además la  palabra por si mismo debe ser capaz de cuidar,  por tanto, formar cuidadores implica hacer que la palabra trascienda y se convierta en cuidado. Muy interesante resultaría en la formación: ejercicios de narrativa, de diálogo, de conciliación, de observación de cómo y de que se habla, de vigilancia de la palabra. Quien amplía el diálogo, hace crecer su mundo profesional. Y pensando en esto, considero que somos lo que son nuestras palabras, entonces ¿Que tanto crece nuestro mundo profesional?; pero ojo , también somos nuestros silencios ¿Porqué callamos?. 
Por otra parte, el acto de hablar no está solo, sino que está acompañado de las demás expresiones del lenguaje: gestos, miradas, entonación, etc, y tiene un telón de fondo: el silencio y la escucha, lo cual le otorga a "la palabra que cuida" la suficiente densidad , calidad y peso que la calidez de la misma necesita.

Entonces, esto es un llamado a los profesionales a no callarse por callarse, a entablar el diálogo ya que  la profesión tiene mucho que decir, pero no podrá hacerlo a menos que se lo preguntemos, lo ofrezcamos, lo cual  fundamenta la dialogicidad de su ejercicio profesional, el apoyo, la abogacía, la competencia,  ya que quien escogió el enseñar y el cuidar implica que le debe gustar dialogar.


CUIDAR LAS PALABRAS QUE CUIDAN es indispensable para enriquecer nuestro capital sociall, lingüístico, teórico, de la disciplina y profesión, superando lo denotativo (el lenguaje rebuscado de las profesiones que limita el diálogo)  y priorizando lo connotativo, es decir situar y llenar de sentido a las palabras y eso solo se hace en la convivencia del ejercicio profesional.  

Concluyendo puedo señalar que: La palabra nunca es inocente, tiene su intención, y por tanto , tengo fe en las palabras, y que estas cuiden tanto como lo hace una buena acción , ya que  si se unen, así y  solo así,  el cuidado se constituirá en una experiencia única y memorable para cuidador y sujeto de cuidado.